Un plato elegante de cocina vasca que puedes preparar en casa: bacalao jugoso, cocinado lentamente en aceite de oliva, y una salsa pilpil sedosa ligada con la gelatina natural del pescado. La clave está en controlar la temperatura y tener paciencia al emulsionar.
Raciones: 4 · Preparación: 15 minutos · Cocción: 25–35 minutos · Dificultad: media. Si compras bacalao salado, añade el tiempo previo de desalado.
Ingredientes
- 4 lomos de bacalao desalado con piel, de 160–180 g cada uno
- 350–500 ml de aceite de oliva virgen extra suave, según el tamaño del recipiente
- 5 dientes de ajo, laminados
- 1 guindilla seca pequeña (opcional)
- Unas gotas de agua templada, solo si hacen falta para ayudar a ligar la salsa
- Sal, únicamente si es necesaria al final
Antes de empezar: el bacalao
Lo más sencillo es utilizar bacalao ya desalado y listo para cocinar. Si es salado, desálalo siempre en la nevera, cubierto de agua fría, cambiando el agua periódicamente. El tiempo depende del grosor y del punto de sal; los lomos gruesos pueden necesitar entre 36 y 48 horas. Sigue las indicaciones del proveedor y comprueba el punto de sal antes de cocinar.
Elaboración paso a paso
- Seca el pescado. Seca los lomos con papel de cocina; deja la piel intacta, porque ayudará a aportar gelatina a la salsa.
- Perfuma el aceite. Pon el aceite en una cazuela baja con el ajo laminado y la guindilla. Calienta suavemente hasta que los ajos estén dorados, sin quemarse. Retíralos y resérvalos para decorar.
- Confita a baja temperatura. Deja que el aceite baje a unos 65–70 °C, introduce los lomos con la piel hacia abajo y mantén una cocción muy suave, sin fritura ni burbujeo intenso. Controla el centro del pescado con un termómetro y continúa hasta alcanzar 63 °C por seguridad alimentaria; el tiempo depende del grosor y puede requerir ajustar suavemente la temperatura del aceite.
- Retira el bacalao. Saca los lomos con cuidado y mantenlos templados. Observa el líquido blanquecino que han soltado: contiene parte de la gelatina necesaria para ligar el pilpil.
- Templa el aceite. Retira casi todo el aceite de la cazuela, dejando el jugo gelatinoso. Espera a que el conjunto esté templado para evitar que la salsa se corte.
- Emulsiona el pilpil. Mueve la cazuela con movimientos circulares o utiliza un colador pequeño haciendo círculos sobre el fondo. Incorpora poco a poco el aceite reservado, como si hicieras una mayonesa, hasta obtener una salsa cremosa. Si cuesta arrancar, añade unas gotas de agua templada y sigue batiendo.
- Emplata. Sirve cada lomo con la piel bien presentada y napa parcialmente con la salsa. Termina con unas láminas de ajo dorado y un toque de guindilla.
Trucos de cocina gourmet
- No dejes que el aceite fría el bacalao: la cocción debe ser suave y controlada.
- La salsa se liga templada: el aceite demasiado caliente dificulta la emulsión.
- Incorpora el aceite despacio: si añades demasiado de golpe, el pilpil puede separarse.
- Usa un recipiente pequeño: necesitarás menos aceite para cubrir parcialmente los lomos.
- Cuida el emplatado: un plato templado y una cantidad moderada de salsa realzan el resultado.
¿Y si se corta el pilpil?
Pasa una cucharada del jugo gelatinoso y unas gotas de agua templada a otro recipiente. Bate hasta que empiece a espesar e incorpora lentamente la salsa separada, sin dejar de mover. Con paciencia suele recuperarse.
Con qué acompañarlo
Combina especialmente bien con patatas panaderas, espárragos verdes a la plancha o unas verduras salteadas. Sirve inmediatamente para disfrutar de la textura delicada del bacalao y la emulsión recién hecha.


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