Esta tarta de queso al horno tiene una superficie tostada y un interior suave y cremoso. Inspirada en la tarta de queso vasca, no lleva base de galleta y se prepara con pocos ingredientes. La clave está en el horneado y, sobre todo, en dejarla enfriar antes de cortarla.
Molde: desmontable de 20 cm · Raciones: 8 · Preparación: 15 minutos · Horno: 35–45 minutos · Reposo y frío: al menos 5 horas · Dificultad: fácil.
Ingredientes
- 600 g de queso crema entero, a temperatura ambiente
- 4 huevos medianos
- 250 ml de nata para montar, con 35 % de materia grasa
- 180 g de azúcar
- 20 g de harina de trigo o 15 g de maicena
- 1 cucharadita de vainilla (opcional)
- Una pizca de sal
Preparación paso a paso
- Precalienta el horno a 210 °C con calor arriba y abajo, sin ventilador. Forra un molde desmontable de 20 cm con dos hojas grandes de papel de horno arrugadas y ligeramente humedecidas, dejando sobresalir el papel por los bordes.
- Bate el queso crema con el azúcar hasta conseguir una mezcla lisa, sin grumos. No incorpores demasiado aire.
- Añade los huevos de uno en uno, mezclando suavemente después de cada incorporación.
- Vierte la nata, la vainilla y la pizca de sal. Mezcla hasta integrar.
- Tamiza la harina o maicena y remueve hasta que desaparezcan los grumos. Vierte la mezcla en el molde y da unos golpecitos suaves para liberar burbujas grandes.
- Hornea en la zona central durante 35–45 minutos, hasta que la superficie esté bien tostada y los bordes firmes. El centro puede temblar ligeramente al mover el molde, pero no debe verse líquido. Si dispones de termómetro, busca aproximadamente 70–72 °C en el centro para una textura cremosa y cuajada.
- Apaga el horno, saca la tarta y deja que se enfríe sobre una rejilla. Después refrigérala al menos 4 horas, mejor de un día para otro, antes de desmoldar y cortar.
Cinco trucos para que quede espectacular
- Ingredientes a temperatura ambiente: ayudan a conseguir una crema uniforme.
- No batas demasiado: así evitas incorporar aire y reducirás las grietas.
- Molde de 20 cm: permite lograr una tarta alta.
- Vigila el centro: debe temblar suavemente, pero estar cuajado, sin líquido.
- Respeta el reposo: la textura mejora después de varias horas en nevera.
¿Cómo servirla?
Sácala de la nevera unos 15–20 minutos antes de servir para disfrutar mejor de su textura. Está deliciosa sola; si te apetece, acompáñala con frutos rojos o una cucharada de mermelada ligeramente ácida.
Conservación
Conserva la tarta tapada en la nevera, a 4 °C o menos, y consúmela preferiblemente en 3–4 días. No la dejes a temperatura ambiente más de 2 horas. Para personas especialmente vulnerables, asegúrate de que el interior esté bien cuajado.


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