El pavo asado de Acción de Gracias, o Thanksgiving turkey, es uno de los platos más representativos de Estados Unidos. Se sirve tradicionalmente el cuarto jueves de noviembre, acompañado de salsa de sus jugos (gravy), puré de patatas, relleno de pan (stuffing) y salsa de arándanos rojos. Esta versión está pensada para cocinar en un horno doméstico español: un pavo entero dorado por fuera, jugoso por dentro y con una salsa casera para acompañarlo.
Raciones, tiempos y utensilios
Raciones: 8–10 personas. Pavo: 4,5–5 kg, completamente descongelado si era congelado. Preparación: 35–45 minutos. Horneado orientativo: 3–4 horas a 165 °C, según peso y horno. Reposo: 30–40 minutos. Tiempo total: alrededor de 4–5 horas, sin contar la descongelación. Imprescindible: termómetro de cocina para verificar la temperatura interior.
Ingredientes para el pavo
- 1 pavo entero de 4,5–5 kg, sin menudillos en la cavidad.
- 120 g de mantequilla a temperatura ambiente.
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- 2 cucharaditas de sal fina, ajustando si el pavo viene previamente salmuerizado o sazonado.
- 1 cucharadita de pimienta negra.
- 4 dientes de ajo picados o machacados.
- 1 cucharada de romero fresco picado, 1 cucharada de tomillo y 6–8 hojas de salvia, picadas.
- 1 limón y 1 cebolla cortados en cuartos, para aromatizar la cavidad sin rellenarla.
- 2 zanahorias y 2 ramas de apio cortadas en trozos grandes, para la bandeja.
- 400 ml de caldo de pollo bajo en sal para el fondo de la bandeja.
Ingredientes para el gravy
- Los jugos de la bandeja del pavo, desgrasados.
- 30 g de mantequilla o 2 cucharadas de la grasa retirada de los jugos.
- 30 g de harina de trigo.
- 400–500 ml de caldo de pollo caliente, según la cantidad de jugos disponibles.
- Pimienta negra y sal al gusto.
Cómo preparar el pavo de Acción de Gracias paso a paso
- Descongela de forma segura. Si compras el pavo congelado, descongélalo en la nevera sobre una bandeja, calculando aproximadamente 24 horas por cada 2–2,5 kg. Para un pavo de 5 kg, reserva al menos 2–3 días. Nunca lo descongeles sobre la encimera. Consulta las instrucciones del fabricante.
- Precalienta el horno. Calienta a 165 °C con calor arriba y abajo. Coloca la rejilla en la parte baja o media-baja del horno para que quepa el pavo sin tocar las resistencias. Prepara una bandeja grande con rejilla para asados, si tienes.
- Prepara el ave. Retira los menudillos y el cuello si vienen dentro de la cavidad. No laves el pavo bajo el grifo: puede dispersar bacterias por la cocina. Sécalo con papel de cocina y desecha el papel. Lava bien las manos y desinfecta las superficies que hayan tocado carne cruda.
- Haz la mantequilla aromática. Mezcla la mantequilla blanda con el ajo, el romero, el tomillo, la salvia, la sal y la pimienta. Separa con cuidado la piel de la pechuga introduciendo los dedos sin romperla y reparte parte de la mantequilla debajo. Unta el resto por el exterior del pavo y añade un hilo de aceite.
- Aromatiza y prepara la bandeja. Coloca los cuartos de limón y cebolla en la cavidad, sin compactarlos; no introduzcas relleno de pan crudo. Distribuye las zanahorias y el apio en la bandeja, vierte 400 ml de caldo y coloca el pavo sobre la rejilla, con la pechuga hacia arriba. Recoge las puntas de las alas bajo el cuerpo para que no se quemen.
- Hornea lentamente. Introduce el pavo y asa a 165 °C. Para un ave de 4,5–5 kg, calcula aproximadamente 3–4 horas, pero usa el tiempo solo como referencia. Si la piel se dora demasiado antes de que el interior esté cocinado, cúbrela de forma holgada con papel de aluminio. Añade un poco de caldo o agua caliente a la bandeja si se seca. Evita abrir continuamente el horno.
- Comprueba la temperatura interior. Introduce un termómetro de cocina en la parte más gruesa de la pechuga y en la zona interna del muslo, sin tocar el hueso. El pavo estará listo cuando ambas zonas alcancen al menos 74 °C. Si una parte aún no ha llegado a esa temperatura, continúa el horneado y vuelve a comprobar. El color de los jugos no sustituye al termómetro.
- Deja reposar. Pasa el pavo a una fuente limpia, cúbrelo muy ligeramente con papel de aluminio y deja reposar 30–40 minutos antes de trincharlo. El reposo facilita el corte y ayuda a conservar los jugos. No lo mantengas a temperatura ambiente más de dos horas en total.
- Prepara el gravy. Cuela los jugos de la bandeja y retira el exceso de grasa. En un cazo, derrite 30 g de mantequilla (o utiliza parte de la grasa del asado) y añade 30 g de harina. Cocina removiendo durante 1–2 minutos. Incorpora poco a poco los jugos y el caldo caliente, batiendo para evitar grumos. Cocina a fuego suave entre 5 y 8 minutos hasta obtener una salsa ligera y sedosa. Ajusta la sal y la pimienta.
- Trincha y sirve. Separa los muslos y las alas; corta la pechuga en lonchas y dispón todo en una fuente caliente. Sirve el gravy aparte para que cada comensal añada la cantidad que prefiera.
Cómo conseguir una pechuga jugosa y una piel dorada
La clave es no cocinar el pavo más tiempo del necesario. Un termómetro de sonda es mucho más fiable que una tabla de minutos por kilo, porque influyen la temperatura inicial del ave, la forma, el horno y la bandeja. Untar mantequilla aromática bajo la piel ayuda a dar sabor, pero no sustituye el control de temperatura. Si la superficie se dora demasiado pronto, protégela con papel de aluminio; al final, retíralo si necesita recuperar color.
¿El relleno va dentro del pavo?
En Estados Unidos es habitual acompañar el pavo con stuffing, una mezcla de pan, cebolla, apio, hierbas y caldo. Aunque existen recetas que rellenan el interior del ave, recomendamos cocinar el stuffing por separado en una fuente de horno: resulta más sencillo controlar el punto del pavo y la seguridad alimentaria. Si decides rellenar el ave, el centro del relleno también debe alcanzar al menos 74 °C.
Guarniciones tradicionales de Thanksgiving
- Puré de patatas: suave y mantecoso, ideal para acompañar el gravy.
- Salsa de arándanos rojos: aporta un contraste ácido y dulce.
- Stuffing de pan y hierbas: horneado por separado, con cebolla y apio.
- Judías verdes: salteadas o al horno, con almendras si se desea.
- Boniatos o batatas asadas: una guarnición otoñal muy popular.
- Tarta de calabaza: el postre clásico para completar el menú.
Cómo organizar la comida de Acción de Gracias
Compra el pavo con suficiente antelación para poder descongelarlo de forma segura. El día anterior puedes preparar la salsa de arándanos, cortar las verduras y dejar listos los ingredientes del stuffing. El día de la celebración, calcula la hora de servir hacia atrás: reserva de 3 a 4 horas de horno, más 30–40 minutos de reposo y tiempo para trinchar. Mientras el pavo reposa, prepara el gravy y termina de calentar las guarniciones.
Cómo conservar las sobras
Separa la carne de los huesos y refrigera las sobras en recipientes poco profundos antes de que transcurran dos horas desde que el pavo sale del horno. Guárdalas a 4 °C o menos y consúmelas en 3–4 días. También puedes congelar la carne en porciones durante 2–3 meses para mantener buena calidad. Recalienta hasta que el centro alcance 74 °C. No dejes el pavo entero a temperatura ambiente durante toda la sobremesa.
Alérgenos y adaptaciones
El pavo asado puede contener leche por la mantequilla. El gravy contiene gluten si se prepara con harina de trigo y también puede contener leche. Para una versión sin lácteos, utiliza aceite de oliva en lugar de mantequilla; para una salsa sin gluten, espesa con maicena disuelta en caldo frío y comprueba las etiquetas de los caldos comerciales.
Con un asado paciente, un buen termómetro y una salsa gravy hecha con los jugos de la bandeja, podrás preparar en casa el auténtico protagonista de una mesa de Acción de Gracias: un pavo dorado, aromático y listo para compartir.


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