La sopa de cebolla francesa es un clásico de los bistrós: cebolla lentamente caramelizada, caldo sabroso y una capa de pan tostado con queso Gruyère dorado al horno. El secreto está en cocinar la cebolla sin prisas para conseguir dulzor y profundidad de sabor, sin añadir azúcar.
Raciones y tiempos
Raciones: 4. Preparación: 15 minutos. Cocción: 60–70 minutos. Tiempo total: 75–85 minutos. Dificultad: fácil, con paciencia para caramelizar.
Ingredientes
- 800 g de cebollas amarillas (unas 5 medianas), peladas y cortadas en juliana fina
- 35 g de mantequilla
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 diente de ajo picado (opcional)
- 100 ml de vino blanco seco (opcional; sustituible por caldo)
- 1,2 litros de caldo de carne bajo en sal, o caldo de verduras para una versión sin carne
- 1 hoja de laurel y 2 ramitas de tomillo
- Sal y pimienta negra recién molida
- 8 rebanadas de baguette, de aproximadamente 1,5 cm de grosor
- 160 g de queso Gruyère rallado (o mezcla de Gruyère y Emmental)
Cómo hacer sopa de cebolla francesa paso a paso
Carameliza las cebollas
Calienta la mantequilla y el aceite en una cazuela amplia de fondo grueso a fuego medio-bajo. Incorpora la cebolla con una pizca de sal. Cocina entre 40 y 50 minutos, removiendo cada pocos minutos, hasta que esté muy tierna y adquiera un color avellana intenso. Baja el fuego si empieza a quemarse; si se pega al fondo, añade una cucharada de agua y raspa suavemente. La cebolla debe dorarse lentamente, no freírse de golpe.
Prepara el caldo
Añade el ajo, si lo utilizas, y rehoga durante un minuto. Vierte el vino blanco y remueve, despegando los jugos caramelizados del fondo. Deja reducir 2–3 minutos. Incorpora el caldo, el laurel y el tomillo. Lleva a un hervor suave y cocina destapado entre 15 y 20 minutos. Retira las hierbas y ajusta de sal y pimienta. El resultado debe ser una sopa con cebolla visible, no una crema triturada.
Tuesta el pan y gratina
Mientras hierve el caldo, tuesta las rebanadas de baguette hasta que estén secas y ligeramente doradas. Precalienta el grill del horno. Reparte la sopa caliente entre cuatro cuencos individuales aptos para horno, dejando espacio en la parte superior. Coloca dos tostadas sobre cada cuenco y distribuye el queso rallado por encima. Pon los cuencos en una bandeja estable y gratina entre 3 y 6 minutos, vigilando constantemente, hasta que el queso se funda y forme manchas doradas. Sirve con cuidado: los recipientes estarán muy calientes.
Consejos para que quede perfecta
- No aceleres la caramelización con fuego fuerte: una cebolla quemada amarga y estropea el caldo.
- Usa una cazuela ancha para favorecer la evaporación y conseguir un dorado uniforme.
- Tuesta bien el pan para que soporte el caldo sin deshacerse de inmediato.
- El Gruyère aporta sabor y funde muy bien; ajusta la sal al final porque el caldo y el queso ya pueden ser salados.
- Si no tienes cuencos aptos para horno, gratina el pan con queso por separado en una bandeja y colócalo sobre la sopa justo antes de servir.
Alérgenos y adaptaciones
Contiene gluten y leche por el pan, la mantequilla y el queso. Comprueba también la composición del caldo comercial. Para una versión vegetariana utiliza caldo de verduras y un queso apto para vegetarianos; algunos Gruyère tradicionales se elaboran con cuajo animal. Para una versión sin alcohol, sustituye el vino por la misma cantidad de caldo.
Conservación y recalentado
Guarda la sopa sin pan ni queso en un recipiente cerrado en la nevera, a 4 °C o menos, durante un máximo de 3 días. Enfría rápidamente tras cocinarla y refrigérala antes de que transcurran 2 horas. También puedes congelarla hasta 3 meses. Recalienta la sopa hasta que esté bien caliente en toda su masa y prepara el pan y el gratinado justo antes de servir. No guardes la sopa ya gratinada para recalentar repetidamente.


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