Los buñuelos de viento son uno de los dulces más tradicionales de Todos los Santos. Se preparan con una masa escaldada de harina, leche, agua, mantequilla y huevo que, al freírse, crece hasta formar pequeñas bolitas doradas y ligeras, con el interior aireado. Esta versión clásica se sirve sin relleno, con una fina capa de azúcar: una receta casera ideal para las meriendas de otoño y para compartir en familia.
Raciones, tiempos y dificultad
Unidades: 28–32 buñuelos pequeños (unas 6 raciones). Preparación: 20 minutos. Reposo de la masa: 10–15 minutos. Fritura: 20–25 minutos, en tandas. Tiempo total: aproximadamente 55–60 minutos. Dificultad: media; lo importante es controlar la textura de la masa y la temperatura del aceite.
Ingredientes para unos 30 buñuelos
- 150 g de harina de trigo común.
- 170 ml de agua.
- 80 ml de leche entera.
- 50 g de mantequilla sin sal.
- 20 g de azúcar para la masa.
- 3 huevos medianos, a temperatura ambiente (aproximadamente 150 g sin cáscara); puede que no necesites incorporar todo el último.
- 1 pizca generosa de sal.
- Ralladura fina de medio limón, solo la parte amarilla.
- 700–900 ml de aceite de girasol alto oleico o aceite de oliva suave, según el tamaño del cazo, para conseguir una profundidad de 4–5 cm.
- 60 g de azúcar para rebozar; opcionalmente, media cucharadita de canela molida.
Cómo hacer buñuelos de viento paso a paso
1. Calentar los líquidos
Pon en un cazo el agua, la leche, la mantequilla cortada en dados, los 20 g de azúcar, la sal y la ralladura de limón. Calienta a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que la mantequilla se funda y la mezcla empiece a hervir. Ten preparada la harina, preferiblemente tamizada, para incorporarla de una sola vez.
2. Escaldar la harina
Retira momentáneamente el cazo del fuego y añade toda la harina de golpe. Mezcla con una cuchara de madera o espátula resistente hasta que no queden grumos secos. Devuelve el cazo a fuego bajo durante 1–2 minutos y remueve con energía: se formará una masa compacta que se despega de las paredes. Este secado breve ayuda a que después absorba mejor el huevo.
3. Dejar templar y añadir los huevos
Pasa la masa a un cuenco y deja que pierda calor durante 10–15 minutos; debe estar templada, no muy caliente, para que el huevo no cuaje al entrar en contacto. Bate los huevos en otro recipiente. Añade aproximadamente un huevo cada vez, mezclando hasta que quede totalmente integrado antes de incorporar el siguiente. Al principio parecerá que la masa se separa: sigue removiendo hasta que vuelva a unirse.
La textura final debe ser brillante, lisa y espesa, capaz de caer lentamente de la espátula formando una cinta pesada. Añade el último huevo poco a poco: si la masa ya tiene esa consistencia, no hace falta utilizarlo entero. Una masa demasiado líquida no mantendrá bien la forma en la fritura.
4. Preparar el aceite
Vierte aceite en un cazo alto y estable hasta alcanzar unos 4–5 cm de profundidad, dejando mucho espacio libre hasta el borde. Caliéntalo a 165–175 °C, idealmente con un termómetro de cocina. Si no tienes, prueba primero con una porción diminuta de masa: debe subir y burbujear de forma constante, sin oscurecerse en pocos segundos. No dejes el aceite caliente sin vigilancia y mantén el agua alejada del recipiente.
5. Freír porciones pequeñas
Con dos cucharillas ligeramente untadas en aceite, deja caer porciones de masa del tamaño aproximado de una nuez pequeña. Fríe pocas unidades cada vez para que tengan espacio: aumentarán considerablemente de volumen. Mantén el aceite a temperatura moderada y dales la vuelta cuando sea necesario. En función del tamaño, necesitarán unos 3–5 minutos en total, hasta quedar bien inflados, dorados por todos lados y cocidos en el interior.
Abre el primero para comprobar el punto: el centro debe estar aireado, sin masa cruda ni húmeda y pegajosa. Si se dora demasiado deprisa por fuera y sigue crudo por dentro, baja un poco el fuego y haz las siguientes porciones más pequeñas.
6. Escurrir y rebozar
Retira los buñuelos con una espumadera y déjalos escurrir brevemente sobre papel de cocina colocado en una bandeja. Cuando aún estén tibios, pásalos por azúcar, solo o mezclado con una pizca de canela. Sírvelos recién hechos: el exterior estará delicadamente crujiente y el interior, ligero y esponjoso.
Consejos para que queden huecos, ligeros y nada aceitosos
La harina se añade de una vez. Es el paso que diferencia esta masa escaldada de una masa de bizcocho. Remueve hasta conseguir una bola uniforme y deja que pierda algo de humedad antes de incorporar el huevo.
No te guíes solo por el número de huevos. Su tamaño y la humedad de la masa pueden variar. Es preferible reservar un poco de huevo batido que acabar con una mezcla demasiado fluida.
Controla la temperatura del aceite. Si está frío, los buñuelos absorben más grasa; si está excesivamente caliente, se tuestan antes de crecer y cocinarse por dentro. Entre 165 y 175 °C suele funcionar bien para piezas pequeñas.
Haz buñuelos pequeños y deja espacio. Una cucharadita de masa se hincha bastante. No llenes el cazo, porque la temperatura del aceite caería y los buñuelos se pegarían unos a otros.
Evita los rellenos hasta dominar la masa. Los buñuelos de viento clásicos están deliciosos solos, con azúcar. Si otro día decides rellenarlos con crema pastelera o nata, utiliza un relleno elaborado y conservado de forma segura, mantenlos refrigerados y consúmelos pronto.
Conservación y seguridad alimentaria
Los buñuelos sin relleno están mejores el mismo día, preferiblemente recién fritos. Deja enfriar las sobras sobre una rejilla y guárdalas en un recipiente limpio y cerrado en el frigorífico, a 4 °C o menos, antes de que pasen dos horas desde su preparación. Por calidad, consúmelas en 1–2 días. Para recuperar parte de su textura, caliéntalas brevemente en el horno a unos 160 °C, vigilando que no se sequen. No guardes masa con huevo crudo a temperatura ambiente; si la preparas con antelación, refrigérala y úsala lo antes posible.
Si los rellenas con nata o crema pastelera, mantenlos siempre refrigerados y consúmelos preferiblemente en 24 horas. No pruebes la masa cruda y lávate las manos y los utensilios después de manipular los huevos. Durante la fritura, evita salpicaduras y no añadas agua al aceite caliente.
Alérgenos y alternativas
La receta contiene gluten (trigo), leche y huevo. Si utilizas mantequilla o leche sin lactosa, comprueba igualmente el etiquetado: no elimina el alérgeno de la proteína láctea. Las sustituciones por harinas sin gluten requieren ajustar la receta y pueden cambiar el volumen y la textura; no conviene hacerlas directamente en las mismas proporciones.
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Fuentes de consulta
Para contrastar la técnica de la masa escaldada y la fritura se han consultado las recetas de El Comidista (EL PAÍS) y Canal Cocina. Para las recomendaciones de higiene y conservación de elaboraciones con huevo, se ha consultado la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria. Consulta realizada el 26 de octubre de 2026.


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