Un pequeño cambio de técnica puede mejorar mucho el resultado. Sigue estos consejos prácticos y adapta los tiempos a tus ingredientes y utensilios.
Para pocos días, elige bien el recipiente
Una panera o una bolsa de papel o tela ayuda a conservar el pan, aunque el resultado varía según el clima y el tipo de corteza.
Evita guardarlo en la nevera
La refrigeración acelera el endurecimiento de la miga del pan común.
Congélalo en rebanadas
Si no vas a consumirlo pronto, congélalo fresco en una bolsa bien cerrada. Así podrás sacar solo lo que necesites.
Recupera su textura
Puedes tostar las rebanadas congeladas o calentar brevemente una hogaza descongelada en el horno.
Si aparece moho, deséchalo
No basta con cortar la parte visible: el moho puede extenderse por el interior del pan.


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