Una de las dificultades más habituales al cocinar pescado a la plancha es que se quede pegado y se rompa al darle la vuelta. Con unos gestos sencillos se puede evitar.
Seca bien el pescado
Retira el exceso de humedad con papel de cocina. La superficie seca se dora mejor y se adhiere menos a la sartén.
Precalienta la sartén
Utiliza una sartén limpia en buen estado. Caliéntala a fuego medio o medio-alto y añade una pequeña cantidad de aceite, sin dejar que humee.
Espera antes de darle la vuelta
Cuando el pescado empieza a dorarse forma una costra que facilita que se desprenda. No intentes moverlo cada pocos segundos. Utiliza una espátula ancha para girarlo con suavidad.
Adapta la técnica a cada pieza
Los filetes delicados y sin piel suelen manejarse mejor en una sartén antiadherente. Si cocinas pescado con piel, comienza por ese lado y procura que toda la piel esté en contacto con la sartén.
No llenes demasiado la sartén
Deja espacio entre las piezas para evitar que se acumule vapor y descienda demasiado la temperatura. Cocina hasta que el pescado esté hecho sin resecarlo.


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