Huesos de santo rellenos de yema

Plato completo de huesos de santo tradicionales, cilindros de mazapán blanco rellenos de yema dorada.

Los huesos de santo son pequeños canutillos de mazapán rellenos de una crema espesa de yema. Su color claro y su forma alargada les dan el nombre; su sabor a almendra y huevo los convierte en uno de los dulces más característicos del Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre. Se preparan tradicionalmente junto a los buñuelos de viento y los panellets, aunque cada uno tiene una masa y una elaboración diferentes.

Hacerlos en casa requiere un poco de paciencia, sobre todo para estirar el mazapán y dejar secar los canutillos. La ventaja es que puedes preparar la cubierta con antelación y rellenarla poco antes de servir. Esta versión lleva un glaseado muy fino, que puedes omitir si prefieres que destaque más el sabor de la almendra.

Raciones y tiempos

  • Cantidad: 18–20 unidades pequeñas (6–8 raciones, según el tamaño).
  • Preparación activa: 60–75 minutos.
  • Cocción: unos 15–20 minutos, incluidos los almíbares y la crema.
  • Reposos y enfriado: aproximadamente 4–6 horas entre el mazapán, el secado de las piezas y el enfriado del relleno.
  • Tiempo total: unas 5–7 horas, con buena parte del tiempo sin trabajo activo.
  • Dificultad: media; conviene disponer de un termómetro de cocina y una manga pastelera.

Ingredientes

Para el mazapán

  • 200 g de almendra cruda molida muy fina.
  • 160 g de azúcar blanco.
  • 80 ml de agua.
  • 1 tira pequeña de piel de limón, solo la parte amarilla (opcional).

Para el relleno de yema

  • 4 yemas de huevo tamaño L, preferiblemente pasteurizadas si se dispone de ellas.
  • 100 g de azúcar.
  • 50 ml de agua.
  • 5 g de maicena (almidón de maíz), para dar estabilidad a la crema.

Para el glaseado

  • 100 g de azúcar glas.
  • 20–25 ml de agua.
  • Una cucharada adicional de azúcar glas para espolvorear la superficie de trabajo, si hace falta.

Elaboración paso a paso

  1. Preparar el almíbar del mazapán. Pon los 160 g de azúcar y los 80 ml de agua en un cazo pequeño con la piel de limón. Calienta a fuego medio y, cuando hierva, mantenlo alrededor de 2 minutos. Retira la piel y deja que pierda el hervor.
  2. Formar la masa. Coloca la almendra molida en un cuenco. Incorpora el almíbar caliente poco a poco, removiendo con una espátula. Puede que no necesites todo el líquido: detente cuando obtengas una masa compacta y maleable, sin charcos de almíbar. Cuando se pueda tocar, amasa brevemente hasta que quede uniforme. Si está demasiado pegajosa, deja que repose unos minutos; si se desmenuza, añade unas gotas de agua.
  3. Dejar reposar el mazapán. Forma un disco, envuélvelo bien y enfríalo en la nevera entre 60 y 90 minutos. Este descanso facilita el estirado y evita que los cilindros se deformen.
  4. Hacer el almíbar para la yema. Calienta los 100 g de azúcar con 50 ml de agua durante unos 2–3 minutos desde que empiece a hervir, hasta conseguir un almíbar ligero. Mientras tanto, mezcla las cuatro yemas con los 5 g de maicena hasta que no queden grumos.
  5. Cocer la crema de yema. Vierte el almíbar caliente en un hilo fino sobre las yemas, sin dejar de remover. Pasa la mezcla a un recipiente resistente al calor y cuécela al baño maría, con el agua a hervor suave, removiendo constantemente. Debe espesar hasta tener consistencia de crema pastelera firme y alcanzar al menos 75 °C en el centro, medidos con un termómetro limpio. No permitas que hierva violentamente ni dejes de moverla, porque podría formar grumos. Calcula unos 8–15 minutos, según el recipiente y la intensidad del calor.
  6. Enfriar el relleno con rapidez. Extiende la crema en un recipiente bajo y limpio, cúbrela con film apto para alimentos en contacto con la superficie y pásala a la nevera en cuanto haya perdido el calor intenso. Debe estar bien fría y espesa antes de introducirla en la manga pastelera.
  7. Estirar y marcar el mazapán. Coloca la masa entre dos hojas de papel vegetal y extiéndela con un rodillo hasta dejarla de unos 2–3 mm. Si se pega, usa una cantidad mínima de azúcar glas. Retira el papel superior y dibuja líneas poco profundas y paralelas con una brocheta limpia, sin atravesar la masa.
  8. Cortar y dar forma a los huesos. Corta rectángulos de aproximadamente 5 × 6 cm. Enróllalos alrededor del mango limpio de una cuchara de madera o de un cilindro alimentario de 1–1,5 cm de diámetro, de manera que queden tubos cortos. Humedece apenas la unión con agua y presiónala con cuidado para cerrarla. Retira el molde sin aplastar el canutillo.
  9. Dejar secar las cubiertas. Coloca los cilindros vacíos de pie o sobre una rejilla, separados entre sí, y déjalos orear de 2 a 4 horas en un lugar limpio, fresco y seco, hasta que mantengan su forma. Este reposo se hace antes de introducir el relleno de huevo.
  10. Rellenar. Introduce la yema fría en una manga pastelera con boquilla pequeña y lisa. Rellena cada canutillo por uno o por ambos extremos, sin forzar la masa. Devuélvelos a la nevera si no vas a glasearlos inmediatamente.
  11. Aplicar un glaseado fino. Mezcla el azúcar glas con 20 ml de agua y añade el resto gota a gota si hace falta: debe quedar una glasa fluida, pero no aguada. Pincela los huesos ligeramente o báñalos muy deprisa y deja escurrir el exceso sobre una rejilla limpia. Enfría hasta que la cobertura se asiente. Sirve los huesos frescos, sin dejarlos horas a temperatura ambiente.

Consejos para que queden bien

  • El mazapán debe poder doblarse sin romperse. Si al enrollarlo se agrieta, amásalo unos segundos entre las manos o humedécelo con unas gotas de agua; si está demasiado blando, enfríalo de nuevo.
  • Los canutillos han de ser finos. Un grosor de 2–3 mm permite que se note el relleno sin que el mazapán resulte pesado.
  • No rellenes en caliente. La yema templada ablanda la cubierta y puede hacer que se abra la unión.
  • La glasa es opcional. Una capa gruesa enmascara el sabor de la almendra; basta una película muy ligera.
  • Organízate por fases. Puedes preparar los tubos de mazapán el día anterior y conservarlos vacíos, bien protegidos de la humedad. Prepara la yema el día de consumo.

Conservación y seguridad alimentaria

Como el relleno contiene huevo, trabaja con manos, recipientes y utensilios limpios, evita probar la crema antes de cocerla y comprueba con un termómetro que alcanza al menos 75 °C mientras se remueve. Una vez preparada, enfríala rápidamente y mantén los huesos rellenos en la nevera a 4 °C o menos, en un recipiente cerrado. Para esta elaboración casera, lo más prudente es consumirlos en las 24 horas siguientes. No los dejes a temperatura ambiente durante periodos prolongados y descarta los que hayan perdido la cadena de frío. No es recomendable congelarlos ya rellenos: el mazapán y el glaseado pueden cambiar de textura.

Alérgenos

Contienen frutos de cáscara (almendra) y huevo. Si necesitas una preparación sin gluten, comprueba que la maicena y el azúcar glas utilizados estén certificados como aptos y que no haya contaminación cruzada.

Fuentes de consulta

Para contrastar la elaboración tradicional del mazapán, la yema y los tiempos de secado se han revisado las recetas de Bon Viveur y Directo al Paladar. Las precauciones de cocción y refrigeración de preparaciones con huevo se han contrastado con la información de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria sobre el informe científico de AESAN. Consulta realizada el 26 de octubre de 2026. Esta receta está redactada de forma original y adaptada a la cocina doméstica.

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