El arroz a la cubana es uno de esos platos caseros que nunca pasan de moda: arroz blanco suelto, una salsa de tomate cocinada a fuego lento, un huevo frito recién hecho y plátano dorado en la sartén. La combinación de sabores salados y dulces convierte cuatro ingredientes sencillos en una comida completa y muy apetecible.
Esta versión lleva salsa de tomate casera y plátano maduro a la plancha, sin rebozado. Aunque su nombre sugiera otra cosa, es una preparación muy popular en España y existen muchas variantes familiares. Aquí te explicamos cómo organizar las cocciones para servirlo todo caliente y en su punto.
Raciones, tiempo y dificultad
Raciones: 4 personas · Preparación: 10 minutos · Cocción: 30–35 minutos · Tiempo total: 40–45 minutos · Dificultad: fácil.
Ingredientes para 4 personas
Para el arroz y los acompañamientos
- 280 g de arroz blanco de grano redondo o largo (70 g por persona).
- 4 huevos frescos, de tamaño M o L.
- 2 plátanos maduros, pero firmes, cortados por la mitad a lo largo (4 mitades).
- 2 dientes de ajo.
- 1 hoja de laurel, opcional.
- Agua abundante y sal para cocer el arroz.
- Aceite de oliva virgen extra para saltear el plátano y freír los huevos.
- Un poco de perejil fresco para terminar, opcional.
Para la salsa de tomate casera
- 650 g de tomate triturado natural (en conserva, sin azúcar añadido).
- 1 cebolla pequeña (unos 120 g).
- 1 diente de ajo.
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (unos 30 ml).
- Sal al gusto.
- Una pizca de orégano seco, opcional.
Cómo hacer arroz a la cubana paso a paso
- Prepara el sofrito de la salsa. Pela y pica finamente la cebolla y un diente de ajo. Calienta las dos cucharadas de aceite en una sartén o cazo amplio y cocina la cebolla a fuego medio-bajo durante 7–8 minutos, removiendo, hasta que esté blanda y transparente. Añade el ajo picado y cocina 30–60 segundos más, sin que se queme.
- Cocina el tomate. Incorpora los 650 g de tomate triturado y una pizca de sal. Baja a fuego medio-suave, deja la tapa entreabierta y cocina unos 20–25 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta conseguir una salsa espesa. Prueba, rectifica de sal y, si te gusta, añade un poco de orégano. Si el tomate resulta muy ácido, deja reducir un poco más: no hace falta añadir azúcar de forma automática.
- Hierve el arroz mientras se hace la salsa. Pon a hervir una olla con abundante agua y sal. Añade los otros dos dientes de ajo enteros, ligeramente aplastados, y una hoja de laurel si la usas. Echa el arroz y remueve una vez al principio. Cuécelo el tiempo indicado en el envase, normalmente 15–18 minutos para muchos arroces blancos redondos; el arroz largo puede requerir un tiempo diferente. Prueba un grano antes de retirar.
- Escurre y mantén el arroz caliente. Cuando esté tierno pero conserve su forma, retira el ajo y el laurel y escurre el arroz. Suéltalo suavemente con un tenedor y mantenlo tapado solo el tiempo necesario para terminar los acompañamientos. No lo dejes a temperatura ambiente si vas a reservarlo para otra comida.
- Dora el plátano. Pela los plátanos, córtalos longitudinalmente y calienta una cucharada de aceite en una sartén antiadherente a fuego medio. Coloca las cuatro mitades con la parte cortada hacia abajo y cocínalas durante 2–3 minutos por lado, hasta que estén caramelizadas y doradas, pero sin deshacerse. Sácalas con una espátula y reserva en un plato caliente.
- Fríe los huevos justo al final. En otra sartén pequeña, calienta suficiente aceite para cubrir el fondo. Casca cada huevo primero en un cuenco pequeño y deslízalo con cuidado al aceite caliente. Cocina hasta que la clara esté completamente cuajada y los bordes ligeramente dorados. Si quieres la yema muy hecha, prolonga la cocción; para embarazadas, niños pequeños o personas vulnerables, es preferible que la yema también esté firme.
- Emplata y sirve inmediatamente. Divide el arroz entre cuatro platos; puedes usar un cuenco pequeño ligeramente aceitado como molde para obtener una montañita de arroz. Coloca junto a él una porción generosa de salsa de tomate, un huevo frito y media pieza de plátano dorado. Añade perejil picado si lo deseas y sirve sin esperar, mientras el huevo y el plátano están recién hechos.
Consejos para que quede perfecto
- Arroz suelto: cuécelo en agua suficiente, respeta el tiempo del fabricante y no lo remuevas constantemente. Si queda demasiado blando, no mejorará al emplatar.
- Salsa con sabor: una cebolla bien pochada y una reducción lenta del tomate marcan más diferencia que un exceso de condimentos.
- Plátano en su punto: utiliza plátanos amarillos maduros pero firmes. Los excesivamente blandos se rompen al darles la vuelta; si están verdes, no se caramelizarán igual.
- Organiza los fuegos: empieza por la salsa, pon el arroz cuando el tomate lleve unos minutos y deja el plátano y los huevos para el final.
- Huevo con puntilla: una sartén bien caliente favorece un borde crujiente, pero controla las salpicaduras de aceite y evita dejar la clara cruda.
- Sin plátano: también puedes servirlo solo con arroz, tomate y huevo, aunque perderás el contraste dulce característico de esta versión.
Variantes y acompañamientos
En algunas casas se prepara con tomate frito ya hecho para ahorrar tiempo. Si eliges esta opción, calienta unos 350–400 g de salsa y comprueba el punto de sal. Puedes sustituir el arroz redondo por arroz largo si prefieres un grano más separado, o añadir una ensalada de hojas verdes para aportar frescor. También hay versiones con salchichas, pero no son necesarias para disfrutar de la receta clásica que proponemos.
¿Se puede preparar con antelación? Conservación del arroz
La salsa de tomate puede prepararse por adelantado y refrigerarse en un recipiente tapado. En cambio, el arroz cocido merece especial atención porque puede contener esporas de Bacillus cereus que sobreviven a la cocción. Si no vas a comerlo enseguida, enfríalo rápidamente, preferentemente dentro de una hora, repártelo en recipientes poco profundos y refrigéralo a 4 °C o menos. Como pauta prudente, consúmelo antes de 24 horas, recaliéntalo solo una vez hasta que esté bien caliente en todo su interior y no lo dejes enfriar lentamente en la olla. El huevo frito y el plátano quedan mejor preparados al momento.
Alérgenos
El plato contiene huevo. Elaborado con arroz, tomate, verduras, plátano y aceite de oliva sin ingredientes añadidos, no incorpora gluten ni lácteos, pero conviene revisar las etiquetas de las salsas envasadas y prevenir la contaminación cruzada si alguien tiene una alergia o enfermedad celíaca.
Más recetas para cocinar en casa
Si te gustan los platos caseros con arroz, descubre nuestro arroz al horno valenciano. Para aprovechar una buena salsa de tomate y verduras, también puede gustarte el pisto manchego; y si te apetece otra receta con huevos, prueba los huevos rotos con jamón.
Fuentes de consulta
Para contrastar la elaboración clásica se han consultado Hogarmania (Karlos Arguiñano), Cocina de EL MUNDO y RTVE Cocina. Para la conservación del arroz cocinado se han seguido las recomendaciones de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria y Food Standards Scotland. Consulta realizada el 27 de octubre de 2026. Redacción original de Sabores con Alma.


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