Las alcachofas con jamón son un clásico de la cocina española, especialmente apetecible durante los meses frescos. En esta versión añadimos almendras tostadas para dar cuerpo a una salsa ligera, sin nata ni mantequilla. Los corazones quedan tiernos, el jamón aporta intensidad y el sofrito de cebolla y ajo redondea el conjunto. Es un primer plato que también funciona como guarnición.
El secreto está en limpiar bien las alcachofas, cocerlas hasta que la base esté tierna y añadir el jamón casi al final. Así evitamos las hojas fibrosas y una salsa demasiado salada. No hace falta equipamiento especial: basta una cazuela, una sartén amplia y un mortero o picadora.
Tiempo, raciones y dificultad
- Raciones: 4 como primer plato.
- Preparación: 20 minutos, incluida la limpieza.
- Cocción: 30 minutos, con tareas que se realizan en paralelo.
- Tiempo total: unos 50 minutos.
- Dificultad: fácil-media, principalmente por la limpieza de las alcachofas.
- Utensilios: cazuela, sartén, colador, cuchillo y mortero.
Ingredientes para cuatro personas
- 12 alcachofas frescas medianas (aproximadamente 1,2 kg sin limpiar).
- 100 g de jamón serrano cortado en dados pequeños.
- 40 g de almendras peladas, naturales y sin sal.
- 1 cebolla mediana (unos 140 g).
- 2 dientes de ajo.
- 250 ml de caldo vegetal bajo en sal o agua de cocción de las alcachofas.
- 35 ml de aceite de oliva virgen extra.
- 1 limón, opcional, para evitar la oxidación.
- 5 ramas de perejil fresco.
- 1 hoja de laurel, opcional; pimienta negra y sal, solo si hace falta.
Cómo hacer alcachofas con jamón y almendras
- 1. Prepara un bol de agua fría. Añade unas ramas de perejil y, si quieres, unas gotas de limón. Las alcachofas cortadas se oxidan rápidamente y pueden oscurecerse, aunque eso no significa necesariamente que estén estropeadas. Trabaja una a una y sumérgelas conforme las limpies.
- 2. Retira las partes fibrosas. Quita varias capas de hojas exteriores hasta encontrar las más claras y tiernas. Corta las puntas, pela el tallo y conserva su centro. Divide en mitades o cuartos y retira la pelusilla interior si está desarrollada. Encontrarás más detalles en nuestro artículo sobre cómo limpiar alcachofas y evitar que se pongan negras.
- 3. Cuece las alcachofas. Pon agua a hervir con una pizca de sal y perejil. Incorpora los corazones y los tallos durante 15-20 minutos a hervor moderado. El tiempo cambia según el tamaño. Pincha la base: el cuchillo debe entrar sin resistencia, pero la pieza no debe deshacerse. Escurre y reserva parte del agua de cocción si tiene buen sabor.
- 4. Tuesta las almendras. Mientras se cuecen las alcachofas, pon las almendras en una sartén seca a fuego medio-bajo durante 3-4 minutos, removiendo. Retíralas cuando estén ligeramente doradas y desprendan aroma. Deja templar y machácalas hasta obtener un granillo fino. Evita quemarlas: amargarían la salsa.
- 5. Pocha la cebolla y el ajo. Pica ambos ingredientes. Calienta el aceite en una sartén amplia y cocina la cebolla unos 6-7 minutos a fuego medio-bajo, hasta que se ablande sin oscurecerse. Añade el ajo en el último minuto. El sofrito debe quedar dulce y suave, no tostado.
- 6. Prepara la salsa ligera. Incorpora las almendras trituradas y remueve unos segundos. Vierte 200 ml de caldo o agua de cocción poco a poco, mezclando para que se integren. Deja hervir suavemente 3-4 minutos. Reserva el resto del líquido para ajustar la textura: buscamos una salsa fluida que envuelva las alcachofas, no una crema espesa.
- 7. Junta la verdura con la salsa. Añade las alcachofas escurridas y mueve la sartén suavemente para que no se rompan. Cocina otros 3-4 minutos a fuego bajo. Si la salsa reduce demasiado, incorpora un poco más de caldo caliente. Prueba antes de añadir sal, porque el jamón todavía aportará bastante.
- 8. Incorpora el jamón al final. Reparte los dados de jamón serrano y caliéntalos durante 1-2 minutos. Si está muy curado, basta con incorporarlo al apagar el fuego. Una cocción prolongada puede resecarlo y hacer que el plato quede excesivamente salado. Añade pimienta al gusto.
- 9. Sirve recién hecho. Retira el laurel, si lo has usado, y termina con perejil picado. Coloca las alcachofas en una fuente templada y reparte la salsa. Puedes reservar unas almendras tostadas para decorar. Como acompañamiento, combina bien con nuestra crema de puerros y patatas sin nata.
Trucos para conseguir un resultado perfecto
- Elige alcachofas compactas: las hojas cerradas y firmes suelen indicar frescura. Las piezas pequeñas acostumbran a tener un corazón más tierno.
- Iguala los tamaños: corta las grandes en cuartos y las pequeñas en mitades. La textura al pinchar la base es más fiable que un tiempo fijo.
- No espeses demasiado: la almendra absorbe líquido durante el reposo. Si la salsa se concentra, añade una cucharada de agua caliente.
- Sal al final: el jamón y algunos caldos contienen mucha sal. Prueba el conjunto antes de rectificar.
Variantes y formas de servir
Para una versión sin carne, sustituye el jamón por 150 g de setas salteadas y utiliza caldo vegetal. Si te gusta un contraste fresco, añade un poco de ralladura de limón al servir. Con unos 700 g de corazones de alcachofa congelados puedes ahorrar tiempo de limpieza: sigue la cocción indicada en el envase y después incorpóralos a la salsa.
Si preparas un menú de verduras, acompaña estas alcachofas con unas espinacas a la catalana con pasas y piñones. Como las dos recetas incluyen frutos secos, ajusta las cantidades para que el menú no resulte pesado. También puedes servir una ración pequeña con pan tostado como tapa.
Conservación y seguridad alimentaria
Lava las alcachofas bajo agua corriente y trabaja con utensilios limpios. Guarda las sobras en recipientes poco profundos, en el frigorífico a 4 °C o menos, antes de que pasen dos horas desde su cocción. Consúmelas preferiblemente en dos o tres días; las recomendaciones generales de FoodSafety.gov establecen un máximo de tres o cuatro días para sobras bien refrigeradas. No dejes la cazuela toda la noche a temperatura ambiente.
Al recalentar, añade una cucharada de agua para recuperar la salsa y calienta el conjunto de manera uniforme. La AESAN recomienda que las sobras alcancen 70 °C durante dos minutos. Si usas microondas, remueve para evitar zonas frías. No confíes solo en el olor o el aspecto para decidir si un alimento almacenado incorrectamente es seguro.
Alérgenos
La receta contiene almendras, un fruto de cáscara. Comprueba las etiquetas del jamón y del caldo si cocinas para personas con alergias, porque los productos comerciales pueden contener otros ingredientes o trazas. Para prescindir de las almendras, reduce un poco el caldo y deja que el sofrito aporte el cuerpo de la salsa; cambiará el resultado. Con jamón no es apta para vegetarianos.
Fuentes consultadas
- Bon Viveur: alcachofas con jamón, para la limpieza, cocción y salteado de alcachofas.
- Cocina Abierta: alcachofas con jamón, para tiempos de cocción y salsa ligera.
- AESAN: prevenir intoxicaciones alimentarias, para refrigeración, higiene y recalentamiento.
- FoodSafety.gov: conservación segura de las sobras, para temperatura y plazos.


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