Lasaña de calabaza asada, espinacas y ricotta: receta fácil al horno

Fuente de lasaña de calabaza asada, espinacas y ricotta, con queso gratinado dorado.

La lasaña de calabaza asada, espinacas y ricotta es un plato vegetariano de otoño que reúne capas cremosas, salsa de tomate y queso gratinado. Al asar la calabaza, su sabor se concentra y adquiere un punto dulce que combina especialmente bien con la frescura de las espinacas. La ricotta suaviza el conjunto y permite prescindir de una bechamel tradicional. Es una receta completa para una comida familiar y se puede preparar con antelación.

Para conseguir una lasaña jugosa sin que quede aguada hay dos detalles fundamentales: escurrir muy bien las espinacas y dejar suficiente salsa de tomate para hidratar las placas de pasta. También es importante respetar el reposo después del horno; así las capas se asientan y las porciones se cortan mejor.

Tiempo, raciones y dificultad

  • Raciones: 6 personas.
  • Dificultad: media-baja.
  • Preparación y corte de ingredientes: 20 minutos.
  • Asado de calabaza: 30 minutos; salsa y espinacas: 15 minutos, mientras se asa.
  • Montaje: 15 minutos; horno: 40 minutos; reposo: 10 minutos.
  • Tiempo total estimado: 1 hora y 55 minutos.
  • Necesitarás una fuente de horno de unos 23 × 30 cm, bandeja, sartén y cazo.

Ingredientes exactos

  • 800 g de calabaza pelada y sin semillas, mejor de la variedad cacahuete.
  • 250 g de espinacas frescas lavadas.
  • 300 g de queso ricotta.
  • 220–250 g de placas de lasaña secas sin cocción previa, unas 12 según su tamaño.
  • 650 g de tomate triturado tipo passata.
  • 200 ml de agua o caldo vegetal suave, más un poco si fuera necesario.
  • 1 cebolla mediana de unos 140 g y 2 dientes de ajo.
  • 150 g de mozzarella rallada y 35 g de queso curado rallado apto para vegetarianos.
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra.
  • 1 cucharadita de orégano seco, nuez moscada, sal y pimienta negra al gusto.

Antes de empezar, comprueba que las placas indiquen que pueden utilizarse sin hervir. Si necesitan cocción previa, respeta las instrucciones del fabricante y reduce algo el líquido de la salsa. Las cantidades están calculadas para una fuente rectangular mediana; si utilizas una mucho mayor, las capas serán más finas y el tiempo de horno podría variar.

Cómo preparar la lasaña paso a paso

  1. 1. Corta y aliña la calabaza. Precalienta el horno a 210 °C con calor arriba y abajo. Corta los 800 g de calabaza en dados de unos 2 cm. Reparte en una bandeja amplia, añade 15 ml de aceite y una pizca de sal. Procura no amontonar los dados, porque se cocerían al vapor en lugar de dorarse.
  2. 2. Asa hasta que esté tierna. Introduce la bandeja durante 25–30 minutos, removiendo a mitad de cocción. Los dados deben poder atravesarse con un tenedor y tener algunos bordes tostados. Si la calabaza suelta mucha agua, déjala unos minutos adicionales sin perderla de vista. Reserva.
  3. 3. Cocina la salsa de tomate. Pica la cebolla y el ajo. Sofríe la cebolla en los otros 15 ml de aceite durante 6–7 minutos a fuego medio. Añade el ajo durante un minuto. Incorpora el tomate, los 200 ml de agua o caldo, el orégano y pimienta. Cocina a fuego suave 10–12 minutos, procurando que quede una salsa fluida.
  4. 4. Saltea las espinacas. Ponlas en una sartén grande con una cucharada de agua y cocina 2–3 minutos, hasta que pierdan volumen. Pásalas a un colador y presiónalas suavemente para retirar el exceso de líquido. Si las hojas son grandes, pícalas ligeramente. Este paso evita que el relleno quede acuoso.
  5. 5. Prepara el relleno de ricotta. Deshaz el queso con un tenedor y mézclalo con las espinacas escurridas, una pizca de nuez moscada, pimienta y algo de sal. Si la ricotta contiene mucho suero, escúrrela previamente. No es necesario añadir huevo para que el relleno resulte cremoso.
  6. 6. Comienza a montar la fuente. Baja el horno a 190 °C. Extiende unas cuatro cucharadas de salsa en el fondo y coloca la primera capa de placas secas, sin solaparlas demasiado. Reparte encima salsa, parte del relleno de ricotta y varios dados de calabaza.
  7. 7. Repite las capas. Continúa alternando pasta, salsa, ricotta con espinacas y calabaza, hasta formar unas tres capas de pasta. Cubre completamente las esquinas de las placas con salsa. Termina con pasta, salsa abundante, mozzarella y queso curado. Si los bordes parecen secos, añade 30–50 ml de caldo.
  8. 8. Hornea tapada y gratina. Cubre la fuente con aluminio sin que toque el queso, o con una tapa apta para horno. Cocina 25 minutos a 190 °C. Destapa y hornea otros 15 minutos, hasta que la superficie burbujee y esté dorada. Pincha la pasta con un cuchillo: si sigue dura, agrega un poco de agua caliente, tapa y prolonga la cocción.
  9. 9. Deja reposar y sirve. Saca la lasaña del horno y espera 10 minutos antes de cortarla. El relleno se asentará y las seis porciones mantendrán mejor su forma. Acompaña con una ensalada verde sencilla, cuyo toque ácido contraste con el dulzor de la calabaza.

Trucos para que quede perfecta

La calabaza asada aporta más sabor que la hervida y evita incorporar agua de más. También conviene escurrir bien las espinacas, porque una pequeña cantidad de líquido retenido se multiplica cuando se reparten por varias capas. Por el contrario, la salsa debe ser suficientemente fluida: las placas sin cocción previa necesitan humedad para cocinarse dentro del horno.

Para conseguir un gratinado más intenso puedes encender el grill durante uno o dos minutos al final, siempre vigilando. Si montas la fuente unas horas antes y la guardas en la nevera, hornea directamente desde frío añadiendo algunos minutos, hasta comprobar que el centro está caliente y la pasta tierna. No cortes la lasaña recién salida del horno: el reposo marca la diferencia.

Variantes y acompañamientos

Puedes incorporar champiñones salteados y bien secos, añadir salvia fresca o sustituir una parte de la calabaza por boniato asado. Para una versión sin gluten, utiliza placas certificadas y comprueba todos los envases. Los quesos pueden cambiarse por alternativas vegetales aptas para gratinar, aunque el resultado será diferente.

Si disfrutas con las recetas gratinadas, prueba nuestra lasaña de carne con bechamel o la musaka griega de berenjenas. Si te sobra calabaza, aprovéchala en una crema de calabaza asada. Una ensalada de hojas verdes es suficiente como acompañamiento de este plato.

Conservación y seguridad alimentaria

Guarda las sobras en recipientes poco profundos y refrigera lo antes posible, siempre antes de dos horas a temperatura ambiente. Mantén el frigorífico a 5 °C o menos. Para esta preparación con queso fresco, recomendamos consumirla en 2–3 días. También puedes congelar porciones individuales una vez enfriadas correctamente y consumirlas preferiblemente en 1–2 meses para conservar su textura.

Descongela en la nevera, nunca sobre la encimera. Recalienta hasta alcanzar al menos 74 °C en el centro; el queso fundido de la superficie no garantiza que el interior esté caliente. Lava las verduras y limpia bien utensilios y superficies. Si las sobras han permanecido demasiado tiempo sin refrigeración, es más seguro desecharlas.

Alérgenos

Esta receta contiene gluten por la pasta de trigo y leche por la ricotta, mozzarella y queso curado. Algunas placas también pueden contener huevo o trazas de otros alérgenos. Consulta siempre el etiquetado cuando cocines para personas alérgicas. Para mantenerla vegetariana, elige quesos elaborados con cuajo no animal.

Fuentes fiables consultadas

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