La ensalada templada de quinoa con calabaza asada, granada y nueces es una forma deliciosa de aprovechar los productos del otoño. La calabaza aporta dulzor, la granada un punto ácido y jugoso, y las nueces un contraste crujiente. Se completa con hojas verdes y una vinagreta de limón y mostaza. Resulta apropiada como comida ligera o como guarnición de una mesa festiva.
Para que salga bien, conviene cuidar tres detalles: que la calabaza se dore sin amontonarse, que la quinoa quede suelta y que los ingredientes frescos se incorporen al final. No necesitas técnicas complicadas ni aparatos especiales. Puedes preparar la parte cocinada con antelación y montar el plato justo antes de servir.
Tiempo, raciones y dificultad
- Raciones: 4 como entrante abundante o 3 como plato principal ligero.
- Preparación: 15 minutos; asado de calabaza: 25-30 minutos.
- Cocción de quinoa: 12-15 minutos y 5 de reposo, mientras se asa la calabaza.
- Montaje: 5 minutos. Tiempo total aproximado: 45-50 minutos.
- Dificultad: fácil. Necesitarás bandeja de horno, cazo con tapa, colador fino y ensaladera.
Ingredientes para 4 personas
- 180 g de quinoa seca, blanca o tricolor.
- 360 ml de agua, salvo que el envase indique otra proporción.
- 500 g de calabaza limpia y sin semillas, en dados de unos 2 cm.
- 80 g de cebolla morada, cortada en gajos finos.
- 100 g de granos de granada.
- 80 g de canónigos o espinacas baby.
- 50 g de nueces peladas.
- 45 ml de aceite de oliva virgen extra: 30 ml para asar y 15 ml para aliñar.
- 20 ml de zumo de limón y 5 g de mostaza de Dijon.
- 7 g de miel, opcional; para la versión vegana, sirope de arce o nada.
- 3 g de sal, pimienta negra al gusto y 10 g de perejil o menta fresca opcional.
Preparación paso a paso
- 1. Prepara el horno. Precalienta a 200 °C con calor arriba y abajo. Lava la calabaza por fuera, pélala con cuidado, retira las semillas y corta la pulpa en dados uniformes de unos dos centímetros. Corta también la cebolla morada en gajos delgados.
- 2. Condimenta las verduras. Coloca calabaza y cebolla en una bandeja amplia, añade 30 ml de aceite, parte de la sal y pimienta. Mezcla y distribuye en una sola capa. Si los trozos están demasiado juntos, soltarán agua y se cocerán en lugar de asarse.
- 3. Asa la calabaza. Hornea durante 25-30 minutos, girando los trozos a mitad de cocción. Comprueba que un tenedor atraviese la pulpa sin resistencia y que los bordes tengan un tono dorado. No esperes a que se deshaga: interesa que conserve su forma al mezclarla.
- 4. Aclara la quinoa. Mientras se asa la verdura, pon la quinoa en un colador fino y lávala bajo agua fría si no viene ya lavada. Este gesto elimina posibles restos de saponinas, responsables de un sabor amargo. Escurre bien antes de cocerla.
- 5. Cuece la quinoa. Hierve 360 ml de agua con una pizca de sal, incorpora los 180 g de quinoa, baja el fuego y tapa. Cocina entre 12 y 15 minutos, siguiendo las indicaciones del fabricante. Los granos deben quedar tiernos y haber absorbido casi toda el agua; si sobra líquido, escúrrelo.
- 6. Deja reposar. Apaga el fuego y mantén la quinoa tapada durante 5 minutos. Suelta después los granos con un tenedor y extiéndelos en una fuente para que pierdan vapor. Así no quedarán apelmazados ni marchitarán inmediatamente las hojas verdes.
- 7. Prepara los ingredientes frescos. Lava y seca los canónigos. Extrae los granos de granada y retira las membranas blancas. Trocea las nueces y tuéstalas en una sartén seca durante 2-3 minutos, removiendo y vigilando para evitar que se quemen.
- 8. Haz la vinagreta. Mezcla en un tarro los 15 ml de aceite restantes, el zumo de limón, la mostaza y la miel opcional. Agita hasta emulsionar. Prueba antes de añadir más sal: la mostaza ya aporta intensidad. Si resulta demasiado ácida, suavízala con una cucharadita de agua.
- 9. Monta y sirve. Pon la quinoa templada en una ensaladera, agrega la calabaza y la cebolla asadas y mezcla con la mitad del aliño. Añade las hojas verdes, la granada y las nueces. Termina con las hierbas frescas y el resto de la vinagreta, sin aplastar los dados.
Trucos para una ensalada realmente sabrosa
La proporción habitual de quinoa es una parte de grano por dos de agua, aunque algunas variedades tricolores requieren ligeros ajustes. Es mejor respetar el tiempo indicado en el paquete que añadir agua sin medir. Si la quinoa queda húmeda, airea los granos antes de mezclar; si está dura, añade un poco de agua caliente y prolonga brevemente la cocción.
Para dorar la calabaza, evita una bandeja pequeña y no la remuevas continuamente. El calor necesita evaporar la humedad de la superficie. También ayuda cortar dados parecidos: los pequeños se desharían antes de que los grandes estuvieran tiernos. Reserva las nueces para el final, porque se ablandan cuando permanecen mucho tiempo en contacto con el aliño.
Variantes y acompañamientos
Para hacer la receta vegana, sustituye la miel por sirope de arce o elimínala; la calabaza asada ya aporta suficiente dulzor. Si buscas un plato único más consistente, añade 200 g de garbanzos cocidos y bien escurridos, ligeramente salteados con pimentón. Otra opción es incorporar queso feta desmenuzado, teniendo en cuenta que entonces el plato contiene leche y deja de ser vegano.
Puedes alternar esta ensalada con nuestra ensalada templada de lentejas y calabaza, preparar boniatos asados rellenos de garbanzos o servir como acompañamiento las coles de Bruselas con naranja y avellanas. Son alternativas diferentes para cocinar verduras de temporada sin recurrir siempre a las mismas preparaciones.
Cómo conservarla y prepararla con antelación
Si quieres adelantar la receta, guarda por separado la quinoa cocida y la calabaza asada en recipientes limpios, tapados y poco profundos. Refrigera los alimentos cocinados lo antes posible, siempre antes de dos horas, y mantén el frigorífico entre 1 y 4 °C. Como pauta prudente, consume las sobras en un máximo de dos días o congela los componentes cocinados antes de que pase ese plazo.
Conserva aparte las hojas secas, la granada, las nueces y el aliño. Monta solo las raciones que vayas a servir. Si recalientas quinoa y calabaza, calienta únicamente la cantidad necesaria hasta alcanzar al menos 70 °C en el centro; añade después los ingredientes frescos. No vuelvas a refrigerar las sobras recalentadas. La ensalada ya aliñada pierde textura y conviene consumirla pronto.
Alérgenos y seguridad alimentaria
La receta contiene nueces (frutos de cáscara) y mostaza. Revisa etiquetas y posibles trazas si hay alergias. Si añades feta, también contiene leche. La quinoa no contiene gluten de forma natural, pero las personas celíacas deben comprobar el etiquetado y evitar contaminación cruzada. Lava las hojas frescas y utiliza utensilios limpios.
Corta la calabaza sobre una tabla estable: su dureza puede hacer resbalar el cuchillo. No dejes la quinoa cocida durante horas a temperatura ambiente. Enfría rápidamente las raciones que no vayas a comer, evita el contacto entre alimentos crudos y cocinados y recuerda que una sobra puede ser insegura aunque conserve buen olor.
Fuentes consultadas
- ¡HOLA! Cocina: proporción de agua y cocción de quinoa.
- La Vanguardia — Comer: asado de calabaza y combinación con frutos secos.
- Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, actualización de agosto de 2026: enfriamiento, conservación y recalentamiento de sobras.


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