Esta crema de apionabo y pera con avellanas tostadas es una forma deliciosa de aprovechar las verduras de otoño e invierno. La raíz aporta un sabor aromático, ligeramente terroso, que combina con el dulzor suave de la pera conferencia. Las avellanas tostadas dan el contraste crujiente que transforma una sopa sencilla en un entrante especial.
El apionabo, también llamado apio nabo, tiene piel gruesa y pulpa clara. Se pela con cuchillo, se corta en dados y se cocina hasta que esté muy tierno. No lo confundas con los tallos de apio. Esta receta no necesita nata ni mantequilla: la textura cremosa se consigue con una patata pequeña, caldo de verduras y un triturado cuidadoso.
Se puede preparar con antelación para una cena familiar. Conviene servirla bien caliente, con las avellanas añadidas al final, y ajustar el líquido poco a poco para que quede sedosa y no excesivamente espesa.
Tiempos, raciones y dificultad
Raciones: 4. Dificultad: fácil. Preparación: 15 minutos. Sofrito: 10 minutos. Cocción: 25 minutos. Tostado y triturado: 5 minutos, parcialmente simultáneos. Total: unos 55 minutos. Utensilios: cazuela con tapa, cuchillo, tabla, sartén y batidora de mano.
Ingredientes para cuatro personas
- 1 apionabo mediano de unos 900 g entero, que rinda 650–700 g de pulpa pelada.
- 1 pera conferencia madura pero firme, de unos 180 g.
- 1 cebolla mediana de 120 g y 1 diente de ajo.
- 1 patata pequeña de 130 g.
- 750 ml de caldo de verduras bajo en sal; reserva otros 150 ml por si hicieran falta.
- 25 ml de aceite de oliva virgen extra para cocinar y 5 ml para servir.
- 40 g de avellanas tostadas sin sal.
- 10 ml de zumo de limón, 1 ramita de tomillo, 3 g de sal y pimienta negra.
Cómo preparar la crema paso a paso
- Limpia el apionabo. Lávalo bien bajo el grifo para retirar la tierra. Apóyalo en una tabla estable, corta los extremos y quita la piel gruesa con un cuchillo afilado. Retira las zonas fibrosas y corta la pulpa en dados de unos 2 cm. Si los trozos tienen un tamaño parecido, se cocinarán de manera uniforme.
- Prepara la pera y las verduras. Pela la patata y córtala en dados pequeños. Pica la cebolla y el ajo por separado. Pela la pera, retira el corazón y trocéala. Añade unas gotas de limón a la fruta para que no se oscurezca mientras terminas los preparativos.
- Pocha la cebolla. Calienta los 25 ml de aceite en una cazuela a fuego medio-bajo. Añade la cebolla con una pizca de sal y cocina unos 8 minutos, removiendo, hasta que esté transparente. Incorpora el ajo durante el último minuto. Evita que se dore demasiado, pues buscamos una base de sabor suave.
- Rehoga la raíz y la patata. Agrega el apionabo y la patata y remueve durante 2 minutos para que se impregnen del sofrito. Incorpora el tomillo. Si los ingredientes se pegan ligeramente, añade un chorrito de caldo y despega el fondo con una cuchara de madera.
- Cuece hasta que esté tierno. Vierte 650 ml de caldo caliente, tapa parcialmente y deja cocer a fuego suave 15 minutos. Añade la pera y continúa otros 10 minutos, hasta que la raíz y la patata se puedan atravesar fácilmente con un tenedor. Si se evapora demasiado líquido, añade un poco más de caldo.
- Tuesta las avellanas. Mientras termina la cocción, calienta una sartén sin aceite a fuego medio-bajo. Mueve las avellanas durante 3–4 minutos hasta que desprendan aroma. Retíralas antes de que se oscurezcan, deja que se templen y pícalas en trozos irregulares para conseguir un acabado crujiente.
- Tritura la crema. Retira el tomillo y apaga el fuego. Espera a que cese el hervor fuerte. Introduce la batidora con el cabezal sumergido para evitar salpicaduras y tritura hasta obtener una textura fina. Añade gradualmente los 100 ml de caldo restantes, o algo más, hasta lograr una consistencia fluida.
- Ajusta el sabor. Prueba la crema y corrige la sal, añade pimienta y unas gotas de limón. Este último debe equilibrar el dulzor, no dominarlo. Si encuentras fibras, pasa la preparación por un colador fino. Si ha quedado demasiado líquida, caliéntala unos minutos removiendo.
- Sirve y decora. Reparte la crema caliente en cuatro cuencos y añade las avellanas justo antes de servir. Termina con unas gotas de aceite de oliva y, si quieres, unas hojitas de tomillo fresco. Así conservarás el contraste entre la crema sedosa y los frutos secos crujientes.
Trucos para que quede perfecta
La cantidad exacta de caldo varía según el tamaño del apionabo y la evaporación. Es preferible empezar con menos y añadir el resto después de triturar. Una crema demasiado espesa se corrige fácilmente; una demasiado líquida necesita reducirse al fuego. Para una presentación especialmente fina, pásala por un chino.
Elige una pera aromática y firme. Si está demasiado madura, utiliza solo media para evitar que predomine el sabor dulce. Procura que el apionabo quede completamente tierno antes de triturar: de lo contrario, la crema puede resultar granulosa. Vigila también el tostado de las avellanas, que se queman con rapidez.
Si te gustan estas preparaciones, prueba también nuestra crema de boniato y zanahoria asados, la crema de puerros y patatas o la sopa catalana de farigola. Son alternativas para variar los primeros platos durante los meses fríos.
Variantes y acompañamientos
Para una versión más especiada, añade una pizca de nuez moscada al final. Puedes sustituir la pera por media manzana verde si prefieres un punto más ácido. Una cucharada de yogur natural en cada cuenco aportará cremosidad, aunque entonces la receta contendrá leche. Para mantenerla vegetal, utiliza caldo de verduras y evita cualquier acompañamiento lácteo.
Las avellanas pueden sustituirse por pipas de calabaza tostadas si se necesita otra textura, siempre revisando las alergias. También puedes añadir picatostes o un hilo de aceite aromatizado con tomillo. Como segundo plato combina con una tortilla, pescado al horno o una ensalada de legumbres.
Conservación y seguridad alimentaria
Si sobra crema, repártela en recipientes poco profundos y refrigérala cuanto antes; nunca la dejes más de dos horas a temperatura ambiente. Conserva a 5 °C o menos y consume preferentemente en 2–3 días. Para recalentar, remueve bien y asegúrate de alcanzar una temperatura alta y uniforme; AESAN recomienda 70 °C durante dos minutos para las sobras. Evita recalentar repetidamente toda la cazuela.
También puedes congelarla sin las avellanas durante 2–3 meses para conservar una buena calidad. Descongela en la nevera y añade algo de caldo al recalentar si ha espesado. Lava las hortalizas antes de pelarlas y mantén limpios los utensilios para evitar la contaminación cruzada.
Alérgenos
Contiene apio, porque el apionabo pertenece a ese grupo de alérgenos de declaración obligatoria, y frutos de cáscara por las avellanas. Comprueba los ingredientes del caldo comercial y las posibles trazas. La receta base no lleva gluten, huevo ni leche, pero en caso de alergia es imprescindible verificar cada producto y los utensilios utilizados.
Fuentes fiables consultadas
Las proporciones y técnicas se han contrastado con Good Food (crema de apionabo con avellanas), ¡Hola! Cocina (apionabo con pera) y ¡Hola! Cocina (puré de apionabo). Para higiene y conservación se ha consultado la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Esta receta es una adaptación original para cuatro personas.


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