Judías verdes con tomate casero y huevo duro: receta fácil y sabrosa

Plato de judías verdes tiernas con salsa de tomate casera y cuartos de huevo duro, servido en una fuente

Las judías verdes con tomate casero y huevo duro son un plato de cocina cotidiana que demuestra que comer verduras no tiene por qué resultar aburrido. Las judías se cuecen hasta quedar tiernas, se terminan en un sofrito de tomate, cebolla y ajo, y se sirven con huevo cocido. El resultado es una comida sencilla, de ingredientes asequibles, con una salsa que invita a mojar pan.

Esta versión apuesta por preparar el tomate desde cero y por añadir el huevo al final, cortado en cuartos, para conservar su textura. La clave está en no cocer las judías en exceso: todavía pasarán unos minutos dentro de la salsa. Puedes servirlas como primer plato abundante o acompañamiento de una comida familiar.

Tiempos, raciones y dificultad

  • Raciones: 4 personas como plato ligero.
  • Preparación de ingredientes: 15 minutos.
  • Cocción de judías: 12–15 minutos; huevos: 10–11 minutos.
  • Sofrito y reducción de tomate: 20–25 minutos.
  • Acabado en la salsa: 5 minutos.
  • Tiempo total aproximado: 40–45 minutos si haces varias cocciones en paralelo.
  • Dificultad: fácil.

Ingredientes exactos para 4 personas

  • 800 g de judías verdes frescas, planas o redondas.
  • 650 g de tomates pera maduros o 550 g de tomate natural triturado.
  • 1 cebolla mediana (160 g aproximadamente).
  • 2 dientes de ajo.
  • 4 huevos tamaño M.
  • 40 ml de aceite de oliva virgen extra.
  • 1 hoja de laurel, opcional.
  • ½ cucharadita de pimentón dulce, opcional.
  • ½ cucharadita de sal para la salsa, más una pizca para el agua; ajustar al gusto.
  • Pimienta negra recién molida.
  • Hasta 50 ml de agua de cocción, solo si necesitas aligerar la salsa.

Los tomates muy maduros suelen dar una salsa más sabrosa. Puedes rallarlos sin piel o escaldarlos antes de triturarlos; en nuestro artículo sobre cómo pelar tomates fácilmente explicamos este procedimiento. Si optas por tomate en conserva, elige uno sin condimentos para controlar mejor la sal.

Preparación paso a paso

  1. 1. Limpia las judías. Lávalas bajo agua corriente, corta los extremos y retira los hilos laterales si son gruesos. Trocea en segmentos de 3–4 cm para que se cocinen por igual. Si utilizas judías redondas muy finas, puedes dejarlas algo más largas.
  2. 2. Cuece los huevos. Colócalos en agua hirviendo suave durante 10–11 minutos, hasta que la yema quede firme. Pásalos a agua fría para detener la cocción. Una vez templados, pélalos con cuidado y déjalos reservados; los cortarás justo antes de servir.
  3. 3. Cocina las judías. Pon abundante agua a hervir con una pizca de sal. Añade la verdura y cuécela unos 12–15 minutos, aunque el tiempo real depende del grosor. Prueba una pieza a partir del minuto 10. Debe estar tierna pero no deshecha. Escurre y reserva un poco del agua.
  4. 4. Prepara el sofrito. Pela y pica la cebolla y los ajos. Calienta el aceite en una cazuela ancha a fuego medio-bajo y pocha la cebolla 8–10 minutos, removiendo, hasta que quede transparente. Incorpora el ajo y cocínalo unos 30 segundos, sin permitir que se queme.
  5. 5. Añade el tomate. Si usas pimentón, retira un momento la cazuela del fuego para mezclarlo con el sofrito sin que amargue. Incorpora inmediatamente el tomate rallado o triturado y, si te gusta, una hoja de laurel. Remueve y devuelve la cazuela al fuego.
  6. 6. Reduce la salsa. Cocina el tomate a fuego medio-bajo durante 15–20 minutos, con la cazuela parcialmente destapada. Remueve de vez en cuando. Estará listo cuando haya perdido agua y tenga textura espesa, pero todavía jugosa. Prueba y rectifica de sal y pimienta.
  7. 7. Une los ingredientes. Incorpora las judías escurridas a la salsa y mezcla con suavidad. Cocina 4–5 minutos a fuego bajo para que absorban los sabores. Si la salsa está demasiado concentrada, añade una cucharada del agua reservada y vuelve a comprobar su consistencia.
  8. 8. Prepara el acabado. Corta cada huevo cocido en cuatro partes. Reparte los cuartos por encima de las judías después de apagar el fuego. No remuevas con fuerza una vez añadidos, porque las yemas podrían deshacerse y enturbiar la presentación.
  9. 9. Sirve sin esperar. Lleva la cazuela a la mesa o distribuye las judías en platos hondos. Termina con unas gotas de aceite de oliva y un toque de pimienta. Acompaña con pan o una pequeña ración de patata cocida si deseas una comida más saciante.

Trucos para que salgan perfectas

Controla el punto de cocción. Las judías redondas finas se hacen antes que las planas gruesas. No te fíes exclusivamente del reloj: prueba una y ten en cuenta que seguirá cocinándose unos minutos en el tomate. Una judía demasiado blanda pierde su textura y se rompe al remover.

Reduce el tomate antes de mezclar. Si añades la verdura cuando la salsa todavía está acuosa, tendrás que prolongar la cocción y las judías se pasarán. Utiliza una cazuela amplia, que favorezca la evaporación. La cebolla pochada aporta dulzor y ayuda a equilibrar la acidez sin necesidad de añadir azúcar.

No te excedas con la sal. Sala ligeramente el agua y ajusta la salsa al final. Si decides incorporar jamón serrano, prueba antes de añadir más sal. Y para que el huevo tenga buena textura, enfríalo tras cocerlo y córtalo cuando el resto del plato esté listo.

Variantes para adaptar la receta

Puedes incorporar 70 g de jamón serrano en taquitos al sofrito para conseguir una versión más intensa, aunque dejará de ser vegetariana. Si prefieres una comida vegetal más contundente, añade 250 g de garbanzos cocidos, escurridos y enjuagados, durante los últimos cinco minutos. Otra opción es incorporar una patata pequeña cocida y cortada en dados.

Para un toque mediterráneo, añade orégano o unas hojas de albahaca al terminar. También puedes preparar los huevos directamente en la salsa, como en otras recetas de verduras, pero en ese caso asegúrate de cocinarlos adecuadamente. Si te gustan estos platos de huerta, prueba el pisto manchego y el zarangollo murciano, dos alternativas con ingredientes de temporada.

Conservación y seguridad alimentaria

Es preferible consumir las judías recién hechas. Si sobran, pásalas a recipientes limpios y poco profundos, enfríalas rápidamente y refrigera cuanto antes. No dejes comida cocinada más de dos horas a temperatura ambiente y mantén el frigorífico a 5 °C o menos. Como pauta prudente en casa, consume las sobras en 24–48 horas y recalienta solo la ración necesaria hasta que esté bien caliente.

Los huevos deben quedar completamente cocidos, manipularse con utensilios limpios y mantenerse refrigerados si no se comen inmediatamente. Para congelar, guarda únicamente las judías con tomate: la clara del huevo duro puede volverse gomosa al descongelarse. Descongela la verdura en el frigorífico, nunca sobre la encimera, y evita la contaminación cruzada con alimentos crudos.

Alérgenos y opciones especiales

La preparación contiene huevo, alérgeno de declaración obligatoria. Los demás ingredientes de la versión básica no contienen gluten ni lácteos de forma natural, aunque conviene revisar las etiquetas de los productos envasados si existe una alergia o intolerancia. Para una opción vegana, sustituye el huevo por garbanzos cocidos o dados de tofu salteados.

Fuentes consultadas

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