Spanakopita griega de espinacas y queso feta: pastel crujiente con masa filo

Spanakopita griega de espinacas y queso feta con masa filo, pastel dorado y crujiente servido en una fuente

La spanakopita es un pastel tradicional griego de espinacas, queso feta y hierbas aromáticas envuelto en capas de masa filo. Su encanto está en el contraste entre el relleno jugoso y la cubierta fina, dorada y crujiente. Es una receta excelente para compartir, servir como entrante o convertir en cena acompañada de una ensalada de tomate y pepino.

Aunque su aspecto pueda parecer complicado, la técnica es sencilla: cocinar y escurrir bien las espinacas, preparar un relleno equilibrado y pincelar las hojas de filo antes de hornearlas. Esta versión utiliza aceite de oliva virgen extra en lugar de grandes cantidades de mantequilla, con ingredientes habituales en los supermercados españoles.

Tiempo, raciones y dificultad

  • Raciones: 6 como plato ligero u 8 como entrante.
  • Dificultad: media, por el manejo de la masa filo.
  • Preparación: 20 minutos; sofrito y espinacas: 15 minutos.
  • Montaje: 15 minutos; horno: 35–40 minutos; reposo: 10 minutos.
  • Tiempo total: aproximadamente 1 hora y 35–40 minutos.

Ingredientes

  • 500 g de espinacas frescas, limpias y escurridas (o 350 g congeladas, descongeladas).
  • 200 g de queso feta.
  • 8 hojas de masa filo, unos 200–250 g según la marca.
  • 2 huevos medianos.
  • 1 cebolla mediana (150 g) y 2 dientes de ajo.
  • 70 ml de aceite de oliva virgen extra: 20 ml para cocinar y 50 ml para la masa.
  • 15 g de eneldo fresco y 10 g de perejil fresco, picados.
  • 20 g de pan rallado fino.
  • 1 cucharadita de ralladura de limón, opcional.
  • Pimienta negra, sal solo si es necesaria y 1 cucharadita de sésamo opcional.

Cómo preparar la spanakopita paso a paso

  1. Organiza los ingredientes. Lava las espinacas bajo agua corriente, retira las hojas estropeadas y escurre. Pela y pica la cebolla y el ajo. Desmenuza el queso feta. Mantén la masa filo en su envoltorio hasta el momento del montaje; si se seca, se rompe con facilidad. Comprueba las indicaciones del fabricante para atemperarla.
  2. Haz un sofrito suave. Pon 20 ml de aceite en una sartén grande a fuego medio-bajo. Cocina la cebolla 8–10 minutos, hasta que quede transparente y tierna. Añade el ajo durante el último minuto, removiendo para que no se queme. No es necesario dorar mucho la cebolla: buscamos dulzor sin sabores tostados intensos.
  3. Cocina las espinacas. Incorpóralas por tandas y remueve durante 4–6 minutos, hasta que pierdan volumen. No añadas agua: las hojas liberan bastante líquido. Si utilizas espinacas congeladas, descongélalas previamente en la nevera y escúrrelas; después, saltéalas brevemente con la cebolla para evaporar la humedad.
  4. Escurre a conciencia. Pasa las espinacas a un colador y presiónalas. Cuando se templen, apriétalas con las manos limpias o con un paño limpio para eliminar el agua restante. Pícalas ligeramente y deja enfriar el conjunto. Este es el paso más importante para evitar que la base de masa filo quede blanda o empapada.
  5. Prepara el relleno. Bate los huevos en un cuenco amplio. Añade las espinacas templadas, el sofrito, el feta, el eneldo, el perejil, la ralladura de limón y pimienta negra. Incorpora el pan rallado, que ayudará a retener la humedad. Mezcla con suavidad. No pruebes la preparación después de añadir huevo crudo; el queso feta ya aporta bastante sal.
  6. Precalienta y engrasa. Enciende el horno a 190 °C con calor arriba y abajo, o unos 175 °C con ventilador. Unta una fuente de aproximadamente 25 × 20 cm con aceite. Abre el paquete de masa filo y cubre las hojas que no estés utilizando con un paño limpio apenas humedecido para evitar que se resequen.
  7. Monta la base. Coloca una hoja de filo en la fuente dejando que sobresalga ligeramente por los bordes. Pincela con una capa fina de aceite. Repite con otras tres hojas, superponiéndolas y alternando su orientación. No importa que alguna se rasgue un poco. Reparte el relleno uniformemente sobre esta base, sin aplastarlo demasiado.
  8. Cierra el pastel. Cubre con las cuatro hojas restantes, pincelando cada capa con aceite. Dobla los bordes hacia dentro y termina de pincelar la superficie. Marca suavemente seis u ocho porciones con un cuchillo afilado para facilitar el corte posterior. Espolvorea sésamo si te gusta, pero puedes omitirlo sin afectar al resultado.
  9. Hornea y deja reposar. Introduce la fuente a media altura y hornea 35–40 minutos, hasta que esté bien dorada y el relleno caliente y cuajado. Si la superficie se tuesta demasiado pronto, protégela ligeramente con papel de aluminio. Retira del horno, deja reposar 10 minutos y corta siguiendo las marcas. Sirve templada para disfrutar del contraste de texturas.

Trucos para conseguir un pastel crujiente

La humedad es el principal enemigo de la masa filo. Escurre las espinacas hasta que prácticamente no suelten líquido y espera a que el relleno pierda calor antes de montarlo. El pan rallado ayuda a absorber el exceso de jugos. Pincela cada hoja con poco aceite, pero repártelo bien; demasiado aceite puede dejar un resultado pesado. Trabaja con rapidez y mantén tapadas las hojas restantes.

Una fuente metálica favorece que la base se dore, aunque también puedes utilizar cerámica. No tapes el pastel recién salido del horno, porque el vapor ablandaría la cubierta. Si te apetece completar el menú con un toque fresco, acompáñalo de una ensalada aliñada con limón.

Variantes y sustituciones

Puedes cambiar una parte de las espinacas por acelgas, cocinando sus tallos por separado si son gruesos. La cebolleta ofrece un sabor más delicado que la cebolla y unas hojas de menta aportan frescor. Para una versión sin huevo, mezcla las verduras bien escurridas con feta y hierbas; el relleno quedará menos ligado, así que conviene cortar porciones pequeñas. Para una alternativa vegetal, utiliza tofu firme desmenuzado y limón en lugar de feta y comprueba que la masa filo sea apta.

Conservación y recalentamiento

La spanakopita está mejor recién hecha. Guarda las sobras en un recipiente limpio y poco profundo, en la nevera antes de que transcurran dos horas desde su preparación. Mantén el frigorífico entre 1 y 4 °C y consume el pastel en un máximo de dos días. Recalienta solo la porción que vayas a comer, preferiblemente en horno a 170–180 °C hasta alcanzar al menos 70 °C en el centro. No vuelvas a refrigerar las sobras ya recalentadas. También puedes congelar porciones y descongelarlas en la nevera.

Alérgenos y seguridad alimentaria

Contiene gluten por la masa filo y el pan rallado, leche por el feta y huevo. Si añades sésamo, incorpora también ese alérgeno. Consulta siempre las etiquetas, pues la composición de las masas comerciales puede variar. Lava las verduras, conserva los ingredientes perecederos refrigerados, evita la contaminación cruzada y comprueba que el relleno con huevo esté bien cocinado, sin zonas líquidas.

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Fuentes consultadas

Técnicas y proporciones contrastadas con Cocina Abierta, Good Food y Canal Cocina. Conservación y recalentamiento basados en la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria. Redacción original.

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