La chirivía es una raíz de aspecto parecido a la zanahoria, pero de color marfil y con un sabor delicado, ligeramente dulce y terroso. En esta crema de chirivía y manzana con tomillo la combinamos con manzana, cebolla y caldo de verduras para obtener una textura sedosa sin necesidad de añadir nata. Es una receta especialmente agradable durante el otoño y el invierno, cuando apetece un primer plato caliente y reconfortante que no resulte pesado.
La manzana no convierte la crema en un postre: aporta un contrapunto afrutado que equilibra el carácter de la chirivía. El tomillo, añadido con moderación, le da un aroma mediterráneo. El secreto está en pochar la cebolla lentamente, cortar la raíz en piezas uniformes y ajustar la cantidad de caldo al final, después de triturar. Así se consigue una crema con cuerpo y sabor definido.
Tiempo, raciones y dificultad
- Raciones: 4 platos de primer curso.
- Preparación y lavado: 15 minutos.
- Sofrito y rehogar: 12 minutos.
- Cocción suave: 25 minutos.
- Triturado, ajuste y servicio: 8 minutos.
- Tiempo total aproximado: 60 minutos.
- Dificultad: fácil. Utensilios: olla de 3 litros, cuchillo, tabla, pelador y batidora de mano.
Ingredientes exactos para cuatro personas
- 600 g de chirivías, pesadas antes de pelarlas.
- 220 g de manzana tipo reineta o Granny Smith, sin corazón y pelada.
- 150 g de cebolla blanca, aproximadamente una cebolla mediana.
- 1 diente de ajo, unos 5 g.
- 25 ml de aceite de oliva virgen extra y 5 ml adicionales para servir, opcionales.
- 800 ml de caldo de verduras bajo en sal; reservar otros 150 ml por si se desea más ligera.
- 2 ramitas pequeñas de tomillo fresco, o 1/3 de cucharadita de tomillo seco.
- 1 hoja de laurel.
- 2 g de sal fina como punto de partida, ajustando según el caldo.
- Una pizca de pimienta negra recién molida.
- 20 g de pipas de calabaza tostadas, opcionales para decorar.
Cómo hacer crema de chirivía y manzana paso a paso
- 1. Preparar los ingredientes. Lava las chirivías bajo el grifo, pélalas y corta los extremos. Si alguna es muy grande y presenta un corazón central duro o fibroso, retíralo. Corta la pulpa en dados de unos 2 cm. Pela la cebolla y pícala; pela y aplasta ligeramente el ajo.
- 2. Cortar la manzana. Lava la fruta antes de pelarla, elimina el corazón y las semillas y corta en dados de tamaño parecido a los de la chirivía. No hace falta añadir zumo de limón: la manzana se cocinará enseguida y el posible oscurecimiento superficial no afecta al resultado.
- 3. Pochar la cebolla. Calienta 25 ml de aceite en una olla a fuego medio-bajo. Incorpora la cebolla con una pizca de sal y cocínala durante 8 minutos, removiendo. Debe quedar transparente y tierna, sin tostarse demasiado, porque buscamos una crema clara y delicada.
- 4. Añadir el ajo y la raíz. Agrega el ajo y remueve durante 30 segundos. Incorpora la chirivía y rehoga 3 minutos más. Este contacto inicial con el aceite ayuda a repartir el aroma, pero no es necesario dorar la raíz ni caramelizarla.
- 5. Incorporar la manzana y las hierbas. Añade los dados de manzana, el tomillo y la hoja de laurel. Mezcla durante un minuto para que se integren. Si usas tomillo seco, emplea poca cantidad: su sabor se concentra durante la cocción.
- 6. Cubrir con el caldo. Vierte 800 ml de caldo de verduras caliente. Debe cubrir casi por completo los ingredientes; si la olla es muy ancha, añade una pequeña cantidad de agua. Lleva a ebullición suave, baja el fuego y tapa parcialmente.
- 7. Cocer hasta que esté tierno. Mantén un hervor moderado durante 22–25 minutos. Comprueba con un cuchillo que los dados de chirivía se atraviesan sin resistencia. El tiempo depende del grosor y de la edad de las raíces; una chirivía grande puede necesitar unos minutos más.
- 8. Triturar con cuidado. Retira el laurel y los tallos de tomillo. Apaga el fuego y deja que pierda algo de calor antes de introducir la batidora de mano. Tritura manteniendo el cabezal sumergido para evitar salpicaduras. Si utilizas una batidora de vaso, sigue las indicaciones del fabricante para líquidos calientes y trabaja por tandas.
- 9. Ajustar y servir. Prueba la crema, añade pimienta y rectifica la sal. Para una textura más fluida incorpora poco a poco hasta 150 ml de caldo adicional caliente. Reparte en cuatro cuencos y termina, si quieres, con pipas de calabaza y unas gotas de aceite de oliva.
Trucos para conseguir una crema realmente fina
El primer detalle es escoger chirivías firmes, sin partes blandas ni manchas húmedas. Las pequeñas y medianas suelen tener menos fibra. En raíces muy gruesas conviene revisar el centro antes de cocinarlas. Si el cuchillo encuentra un núcleo leñoso, es mejor retirarlo: triturar más tiempo no siempre elimina esas hebras.
La segunda clave es controlar el líquido. Si viertes demasiado caldo al principio, puedes obtener una sopa aguada que luego requiere reducirse durante mucho tiempo. Empieza con los 800 ml indicados y decide la consistencia cuando todo esté triturado. Una batidora potente y un minuto extra de triturado suelen bastar para una textura cremosa; si buscas un acabado especialmente fino, pasa la preparación por un colador.
Por último, no abuses del tomillo ni de la pimienta. La chirivía tiene un sabor propio que merece protagonismo. Una manzana ligeramente ácida funciona mejor que una muy dulce, ya que evita un resultado empalagoso. Si la fruta disponible es especialmente dulce, reduce su cantidad a 160–180 g y sustituye la diferencia por más chirivía.
Variantes y formas de acompañarla
Para una versión más contundente puedes incorporar 150 g de patata pelada y cortada en dados junto con la chirivía. Añade unos 100 ml más de caldo y comprueba la cocción: la patata aporta almidón y una textura más densa. Otra opción es usar 100 g de alubias blancas cocidas y escurridas, incorporadas cinco minutos antes de triturar; aportan cuerpo y convierten la crema en un plato más saciante.
Si prefieres un acabado lácteo, incorpora dos cucharadas de yogur natural al servir, nunca durante un hervor intenso para evitar que se corte. Una cucharada de aceite de oliva y las pipas tostadas permiten mantenerla completamente vegetal. También puedes sustituir el tomillo por una pizca de romero, pero úsalo con moderación porque su aroma es más dominante.
Sirve la crema con pan tostado, dados pequeños de manzana salteada o unos picatostes. En Sabores con Alma también puedes encontrar una crema de puerros y patatas sin nata y una crema de apionabo y pera con avellanas, dos propuestas para variar las cremas de verduras de temporada.
Conservación y seguridad alimentaria
Lava bien las verduras y la fruta antes de cortarlas y utiliza utensilios limpios. La crema debe servirse recién hecha o enfriarse con rapidez si se guarda para otro día. Reparte las sobras en recipientes limpios, tapados y poco profundos y llévalas a la nevera antes de que transcurran dos horas desde la preparación. Mantén el frigorífico entre 1 y 4 °C y consume las sobras en un máximo de dos días.
Para congelarla, utiliza recipientes aptos dejando espacio para la expansión y etiqueta la fecha. Como criterio de calidad, procura consumirla en unos dos o tres meses. Descongela en la nevera, no sobre la encimera. Recalienta solo la porción que vayas a comer hasta alcanzar al menos 70 °C en el centro, removiendo para repartir el calor. No vuelvas a guardar una ración que ya se haya recalentado.
Alérgenos y adaptaciones
La receta base, elaborada con caldo vegetal adecuado y sin guarnición, no incorpora de forma intencionada gluten, leche, huevo ni frutos de cáscara. Sin embargo, es imprescindible comprobar la etiqueta del caldo comercial y cualquier acompañamiento: algunas preparaciones pueden contener apio, gluten u otros alérgenos. Las pipas de calabaza se pueden omitir. Si existe alergia al apio, revisa especialmente la composición del caldo. Para una dieta vegana, usa caldo 100 % vegetal y evita guarniciones lácteas.
Fuentes y referencias consultadas
- National Trust: Parsnip and apple soup. Referencia de combinación de ingredientes y tiempos de cocción.
- Waitrose: Parsnip & Apple Soup. Contraste de proporciones, sofrito y textura.
- Great British Chefs: Parsnip and apple soup. Técnica de preparación de la chirivía y triturado.
- Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria: conservación de sobras. Refrigeración, plazo y recalentamiento.
- AESAN: seguridad de alimentos refrigerados. Recomendaciones sobre temperatura y alimentos perecederos.


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