El strudel de manzana es uno de esos postres que convierten ingredientes cotidianos en algo especial: una cubierta fina y crujiente, fruta tierna, canela, pasas y nueces. Esta versión casera utiliza masa filo, fácil de encontrar en supermercados españoles, para evitar el trabajo de estirar a mano una masa tradicional casi transparente. El resultado no pretende sustituir exactamente al Apfelstrudel vienés, pero conserva su contraste más atractivo: láminas delicadas por fuera y relleno jugoso por dentro.
La clave está en controlar la humedad. Si introducimos manzana demasiado mojada en la masa, el fondo puede quedar blando; si dejamos las hojas de filo al aire, se resecan y se rompen. Con un salteado breve, un poco de pan rallado y una preparación organizada, ambos problemas tienen solución. Es un postre estupendo para una comida familiar de otoño o invierno, aunque también se disfruta a temperatura ambiente.
Tiempo, raciones y dificultad
- Raciones: 8 porciones de postre.
- Preparación y corte: 20 minutos.
- Salteado del relleno: 10 minutos.
- Enfriado breve y montaje: 15 minutos.
- Horneado: 25–30 minutos.
- Reposo antes de cortar: 15 minutos.
- Tiempo total aproximado: 85–90 minutos.
- Dificultad: media-baja; requiere trabajar con cuidado la masa filo.
Ingredientes exactos
- 6 hojas grandes de masa filo refrigerada (aproximadamente 240 g; ajustar según el formato del paquete).
- 4 manzanas medianas firmes, unos 650 g de pulpa una vez peladas y descorazonadas.
- 65 g de azúcar moreno.
- 65 g de nueces peladas, troceadas.
- 45 g de pasas sultanas.
- 60 g de mantequilla, de los cuales 20 g se usan en el relleno y 40 g para pincelar.
- 35 g de pan rallado fino sin condimentar.
- 1 cucharadita rasa de canela molida (2–3 g).
- 1 cucharadita de extracto de vainilla (5 ml), opcional.
- 1 pizca de sal.
- 10 g de azúcar glas para decorar, opcional.
Cómo hacer strudel de manzana paso a paso
- Lava las manzanas bajo el grifo y sécalas. Pela, retira el corazón y corta en dados pequeños de alrededor de 1 cm. Un corte uniforme ayuda a que todas se ablanden por igual, sin convertir unas en puré mientras otras siguen duras.
- Pon las pasas en un cuenco con agua templada durante 10 minutos, solo para hidratarlas ligeramente. Escúrrelas y sécalas bien con papel de cocina. No añadas el líquido al relleno: aportaría una humedad que perjudica a la masa.
- Calienta una sartén amplia a fuego medio y derrite 20 g de mantequilla. Incorpora las manzanas, el azúcar moreno y la pizca de sal. Cocina entre 8 y 10 minutos, removiendo con suavidad, hasta que la fruta empiece a ablandarse y se haya evaporado buena parte del jugo.
- Apaga el fuego. Añade la canela, la vainilla, las pasas y las nueces. Mezcla sin aplastar la manzana. Extiende el relleno en una fuente para que pierda calor durante unos 10–15 minutos: debe quedar templado, nunca muy caliente cuando toque la masa filo.
- Precalienta el horno a 190 °C con calor arriba y abajo, o a 175–180 °C con ventilador. Forra una bandeja con papel de horno. Derrite los 40 g restantes de mantequilla a fuego suave o en intervalos cortos de microondas.
- Extiende una hoja de masa filo sobre una superficie limpia. Pincela con una capa muy fina de mantequilla y coloca encima la siguiente. Repite hasta apilar las seis hojas. Mantén las hojas aún sin usar cubiertas con un paño limpio ligeramente húmedo, sin empaparlas.
- Espolvorea el pan rallado sobre la zona central de la masa, dejando libres unos 4 cm en los extremos y laterales. Reparte el relleno formando una franja longitudinal. El pan absorberá parte de los jugos durante el horneado y ayudará a proteger la base.
- Dobla los extremos cortos hacia dentro y enrolla con cuidado desde uno de los lados largos, sin apretar en exceso. Coloca el cilindro sobre la bandeja con el cierre hacia abajo. Pincela la superficie con la mantequilla restante y practica dos o tres cortes superficiales pequeños para facilitar la salida del vapor.
- Hornea de 25 a 30 minutos en la zona media hasta que la masa esté uniformemente dorada y crujiente. Vigila a partir del minuto 20, porque cada horno y cada marca de filo se comportan de manera distinta. Deja reposar 15 minutos antes de cortar con un cuchillo de sierra. Termina, si quieres, con un poco de azúcar glas.
Trucos para conseguir una masa crujiente
La primera recomendación es elegir manzanas firmes, como Granny Smith, Reineta o variedades que mantengan su estructura al cocinarlas. Las muy maduras suelen soltar más líquido y deshacerse con facilidad. No hace falta cocinarlas completamente en la sartén: terminarán de hacerse dentro del horno. Lo importante es evaporar el exceso de agua sin perder la textura de pequeños trozos reconocibles.
Utiliza poca mantequilla en cada hoja. Una capa fina y uniforme ayuda a separar las láminas y conseguir un acabado quebradizo, mientras que una cantidad excesiva puede volverlas pesadas. Si se rompe una hoja, no pasa nada: la siguiente puede cubrir el pequeño desgarro. Trabaja con rapidez, pero sin precipitarte, y evita colocar el relleno sobre la masa hasta que se haya templado.
El pan rallado no debe dominar el sabor: sus 35 gramos actúan como una barrera discreta frente a los jugos. Si al terminar el salteado ves líquido acumulado en la sartén, reduce unos minutos más antes de añadir los frutos secos. Tampoco conviene llenar demasiado el rollo; si el paquete de masa es pequeño, divide el relleno y prepara dos strudels estrechos, ajustando el tiempo de horneado y vigilando el dorado.
Variantes y acompañamientos
Puedes sustituir las nueces por almendras laminadas ligeramente tostadas, o combinar las pasas con pequeños dados de pera firme. Para un aroma más intenso añade una pizca de cardamomo, sin ocultar el sabor de la manzana. Quien prefiera menos dulzor puede reducir el azúcar a 45 g, especialmente si utiliza una variedad naturalmente dulce. Evita compensar con líquidos adicionales, porque afectarían a la textura de la masa.
El strudel combina bien con yogur natural espeso, una cucharada de nata montada sin demasiado azúcar o helado de vainilla. Sirve estos acompañamientos aparte, justo al momento de comer, para que el crujiente no se humedezca. Para completar una comida de temporada, puedes empezar con nuestra crema de puerros y patatas y continuar con la coliflor asada con romesco. Si te gustan los postres de fruta, también puedes probar el crumble de manzana y frutos rojos.
Conservación y cómo recuperar el crujiente
Lo mejor es comerlo el mismo día del horneado. Si sobra, deja que pierda el calor fuerte y guárdalo en un recipiente cerrado en el frigorífico, idealmente a 4 °C o menos, antes de que transcurran dos horas. Como criterio doméstico prudente, consúmelo en un plazo de dos o tres días. La masa se ablandará con la humedad de la fruta, aunque seguirá estando sabrosa.
Para recuperar parte de la textura, calienta una porción en horno precalentado a 160–170 °C durante unos 8–12 minutos, hasta que esté caliente en el centro. Evita el microondas si buscas una superficie crujiente. No dejes las porciones muchas horas sobre la mesa ni utilices el olor como única prueba de seguridad. Si has añadido nata o crema al servir, conserva ese acompañamiento por separado y sigue sus instrucciones de refrigeración.
Alérgenos y seguridad alimentaria
Esta receta contiene gluten (masa filo y pan rallado), leche (mantequilla) y frutos de cáscara (nueces). Revisa las etiquetas de la masa comprada, ya que algunas marcas pueden contener huevo, soja u otros alérgenos. Para una adaptación sin lácteos se puede usar una grasa vegetal apta para hornear; comprueba también que el producto elegido sea compatible con las necesidades de los comensales. La masa filo convencional no es apta para personas con enfermedad celíaca.
Lava bien la fruta, utiliza superficies y utensilios limpios y mantén refrigerada la masa filo hasta que vayas a usarla, siguiendo las indicaciones del fabricante. No consumas masas refrigeradas caducadas. Una vez horneado, evita la contaminación cruzada con alimentos crudos. La Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria aconseja refrigerar las sobras con rapidez, en un máximo de dos horas, y consumirlas en dos o tres días; AESAN recuerda que el olor y el aspecto no bastan para juzgar la seguridad de un alimento mal conservado.
Fuentes consultadas
- BBC Good Food, «Caramelised apple & walnut strudel»: https://www.bbcgoodfood.com/recipes/caramelised-apple-walnut-strudel (proporciones de manzana, frutos secos y masa filo).
- The Guardian, «How to make apple strudel»: https://www.theguardian.com/food/2023/nov/08/how-to-make-apple-strudel-recipe-felicity-cloake-masterclass (técnica de montaje y control de humedad).
- Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, «Listeria/Listeriosis»: https://acsa.gencat.cat/es/detall/article/Listeria-Listeriosis-00001 (refrigeración y conservación de sobras).
- AESAN, «¿Qué hacer con los alimentos del frigorífico y del congelador después del apagón eléctrico?»: https://aesan.gob.es/actualidad/actualidad-noticias/alimentos_refrigerados (seguridad de alimentos refrigerados).


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