La galette de setas con cebolla caramelizada y queso de cabra es una tarta salada rústica que se prepara sin molde. La masa quebrada se extiende sobre una bandeja, se cubre con un relleno sabroso y se pliegan los bordes hacia dentro. Al salir del horno queda dorada y crujiente, con el centro jugoso y el queso ligeramente fundido. Es una propuesta estupenda para una comida informal, una cena de fin de semana o una mesa de picoteo.
En esta versión, las setas se saltean por separado para que pierdan agua antes del montaje. La cebolla se cocina lentamente hasta quedar dulce sin necesidad de añadir azúcar, y un poco de tomillo realza el conjunto. Es importante no colocar ingredientes calientes y húmedos directamente sobre la masa: el equilibrio entre relleno concentrado y base fría es lo que permite conseguir un resultado ligero, sin fondo reblandecido.
Tiempo, raciones y dificultad
- Raciones: 4 como plato principal ligero o 6 como entrante.
- Preparación y corte: 15 minutos.
- Cocción de la cebolla: 20 minutos.
- Salteado de las setas: 8 minutos.
- Montaje: 7 minutos.
- Horneado: 30 minutos.
- Reposo antes de cortar: 5 minutos.
- Tiempo total aproximado: 85 minutos, con parte de las tareas solapadas.
- Dificultad: fácil.
Ingredientes exactos
- 1 lámina redonda de masa quebrada refrigerada, de unos 230–250 g.
- 350 g de champiñones o mezcla de setas cultivadas aptas para consumo.
- 2 cebollas medianas, unos 300 g en total.
- 130 g de queso de cabra en rulo, preferiblemente elaborado con leche pasteurizada.
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra.
- 1 diente de ajo pequeño.
- 1 cucharadita de hojas de tomillo fresco, o media cucharadita seco.
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon, unos 5 g, opcional.
- 1 huevo pequeño para pincelar los bordes.
- 1 pizca de sal y pimienta negra recién molida.
- 1 cucharada de harina de trigo o pan rallado fino para absorber humedad, opcional.
- Papel apto para horno.
Preparación paso a paso
- Saca todos los ingredientes y organiza el trabajo. Mantén la masa quebrada en la nevera hasta el montaje, porque la grasa de la masa debe conservarse fría para que resulte crujiente. Limpia los champiñones con un paño limpio ligeramente humedecido o con un lavado rápido y sécalos bien. Córtalos en láminas no demasiado finas. Pela las cebollas y córtalas en plumas de grosor regular.
- Calienta una sartén amplia con 15 ml de aceite de oliva. Añade la cebolla y una pizca de sal, y cocina a fuego medio-bajo durante unos veinte minutos. Remueve de vez en cuando y baja el fuego si empieza a tostarse demasiado. La cebolla debe quedar blanda, dorada y dulce por su propia cocción, no quemada ni crujiente. Si se pega, añade una cucharada de agua y raspa suavemente el fondo.
- Retira la cebolla a un plato y utiliza la misma sartén con el resto del aceite. Sube a fuego medio-alto e incorpora las setas. Si la sartén es pequeña, hazlo en dos tandas para evitar que se cuezan en su propio líquido. Saltea durante seis u ocho minutos, hasta que hayan soltado el agua y empiecen a dorarse. Agrega el ajo picado y el tomillo durante el último minuto.
- Mezcla las setas con la cebolla, añade pimienta negra y prueba de sal teniendo en cuenta que el queso ya aporta bastante. Extiende el relleno en una fuente amplia para que pierda calor durante unos minutos. No lo tapes mientras está caliente, ya que el vapor condensado volvería a humedecerlo. Enciende el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo, y deja que alcance la temperatura antes de introducir la bandeja.
- Desenrolla la masa quebrada sobre una bandeja forrada con papel de horno. Si es rectangular, puedes darle una forma redondeada sin obsesionarte con la simetría: precisamente la gracia de una galette es su aspecto artesanal. Deja libre una franja de unos cuatro centímetros alrededor de todo el perímetro. Si utilizas mostaza, extiéndela muy fina por la zona central.
- Espolvorea en el centro una cucharada pequeña de harina o pan rallado fino, solo si el relleno conserva algo de humedad. Reparte las setas y la cebolla ya templadas, procurando formar una capa uniforme y no una montaña. Corta el queso de cabra en rodajas y distribúyelo por encima. Deja los bordes despejados para poder plegarlos sin que el relleno se escape.
- Dobla los bordes de masa hacia el centro, creando pliegues superpuestos de manera que quede visible una buena parte del relleno. Presiona ligeramente las uniones sin estirar demasiado la masa. Bate el huevo y pincela únicamente la superficie exterior de los pliegues. No es necesario pintar el centro ni verter huevo sobre el queso.
- Hornea en la parte media-baja del horno durante unos veinticinco o treinta minutos. El tiempo exacto depende del grosor de la masa y del horno: la galette estará lista cuando los bordes tengan un color dorado uniforme y la base se note firme. Si el queso se dora demasiado deprisa, baja la bandeja un nivel. Sácala con cuidado y deja reposar cinco minutos sobre una rejilla antes de cortarla.
Trucos para una masa crujiente
El enemigo de una galette es el exceso de humedad. Las setas deben pasar por una sartén caliente y espaciosa, y la cebolla debe reducirse antes de llegar a la masa. Si el relleno está muy jugoso, utiliza una cucharada de pan rallado fino en la base, pero no conviertas esta solución en sustituto de un buen salteado. Evita añadir nata: aporta cremosidad, pero dificulta que la base quede seca.
La masa quebrada comercial es una opción práctica, aunque también puedes prepararla en casa. Si la trabajas demasiado o la dejas mucho tiempo a temperatura ambiente, será más difícil conseguir bordes definidos. Una bandeja bien precalentada puede ayudar a dorar la base, pero al trasladar la galette debes extremar el cuidado para no quemarte. Comprueba el dorado por debajo con una espátula antes de servir.
Variantes y formas de servir
Puedes sustituir parte de los champiñones por setas de ostra o shiitake cultivadas, siempre cocinándolas hasta que pierdan el exceso de agua. Una pequeña cantidad de nueces troceadas añadida al final aporta contraste crujiente, aunque incorpora otro alérgeno. Si prefieres un sabor más suave, utiliza queso fresco de cabra bien escurrido. También puedes cambiar el tomillo por romero, empleándolo con moderación para no tapar el sabor de las setas.
Sirve la galette templada, acompañada de una ensalada sencilla de hojas verdes o tomates. Se puede cortar en seis porciones pequeñas para un aperitivo. Si quieres aprender más sobre la base, consulta nuestra comparativa de masa quebrada y hojaldre. Para otras ideas de tartas saladas, descubre la quiche lorraine tradicional y los puerros gratinados al horno.
Conservación, alérgenos y seguridad alimentaria
La receta contiene gluten, leche y huevo; la mostaza opcional es también un alérgeno de declaración obligatoria. Revisa el envase de la masa y del queso por posibles trazas o ingredientes adicionales. Utiliza setas cultivadas de origen conocido, no ejemplares silvestres sin identificación experta. Limpia superficies y utensilios, conserva el queso refrigerado hasta su uso y utiliza productos dentro de su fecha de consumo indicada.
Si sobra galette, enfríala rápidamente y guárdala en un recipiente limpio y tapado en el frigorífico antes de dos horas. Mantén la nevera entre 1 y 4 °C y consúmela en un máximo de dos días o congélala. Para recuperar parte del crujiente, calienta la porción en horno hasta que el centro esté bien caliente, al menos 70 °C. Recalienta solo lo que vayas a comer y evita volver a refrigerar sobras ya recalentadas. No dejes la tarta a temperatura ambiente durante toda una reunión.
Fuentes consultadas
- Cookpad, «Galette de queso de cabra, setas y cebolla caramelizada» (17 de abril de 2024): https://cookpad.com/es/recetas/22553662
- Pronto Cocina, «Tarta de setas variadas con queso de cabra y cebolla»: https://www.pronto.es/pronto-cocina/recetas/postres-dulces/tartas/tarta-setas-variadas-queso-cabra-cebolla.html
- Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, «Con este calor, ¿aprovechas las sobras de forma segura?» (actualizado el 7 de agosto de 2026): https://acsa.gencat.cat/es/detall/article/restes-menjar


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