Tortitas de calabacín y queso feta a la sartén: fáciles y doradas

Tortitas doradas de calabacín y queso feta servidas juntas en un plato sobre una mesa de cocina

Estas tortitas de calabacín y queso feta son una manera sencilla de transformar una verdura cotidiana en un plato dorado, jugoso por dentro y con bordes ligeramente crujientes. Se preparan en sartén, con ingredientes fáciles de encontrar en cualquier supermercado de España, y sirven tanto para una cena ligera como para un entrante que se puede compartir. El queso feta aporta un punto salino y cremoso, mientras que el calabacín mantiene la mezcla tierna sin necesidad de añadir mucha grasa.

La clave no está en freírlas a fuego muy fuerte, sino en retirar primero el agua del calabacín y darles el grosor adecuado. Así se evita que se deshagan al voltearlas o que queden húmedas en el centro. Esta versión incluye cebolleta, perejil y un toque de comino, pero deja protagonismo a las verduras y al queso. Puedes acompañarlas con yogur natural espeso, sin necesidad de salsas complicadas.

Tiempos, raciones y dificultad

  • Raciones: 4 personas, unas 12 tortitas pequeñas.
  • Preparación y rallado: 15 minutos.
  • Reposo del calabacín con sal: 15 minutos.
  • Mezcla y formado: 10 minutos.
  • Cocción en tandas: 18-24 minutos.
  • Tiempo total aproximado: 60-65 minutos.
  • Dificultad: fácil.
  • Utensilios: rallador grueso, colador, paño limpio, bol y sartén antiadherente.

Ingredientes exactos

  • 600 g de calabacín entero, aproximadamente dos medianos.
  • 120 g de queso feta, bien escurrido.
  • 2 huevos tamaño M.
  • 70 g de harina de trigo común.
  • 2 cebolletas pequeñas, unos 80 g en total.
  • 1 diente de ajo pequeño.
  • 15 g de perejil fresco picado.
  • 1/2 cucharadita de comino molido.
  • 1/2 cucharadita rasa de sal para deshidratar el calabacín.
  • Pimienta negra al gusto.
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra para cocinar, aproximadamente.
  • 200 g de yogur natural espeso sin azúcar para acompañar, opcional.
  • 1 cucharada de aceite de oliva y una pizca de perejil para el yogur, opcionales.

Cómo preparar las tortitas paso a paso

  1. Lava los calabacines y seca su superficie. Retira los extremos, pero conserva la piel si está firme y en buen estado: aporta color y ayuda a mantener la textura. Ralla la pulpa con la parte gruesa del rallador. Evita triturarla hasta convertirla en puré, porque resultaría mucho más difícil eliminar el agua y formar las tortitas.
  2. Coloca el calabacín rallado en un colador amplio, espolvorea la media cucharadita de sal y remueve con las manos limpias. Déjalo reposar unos quince minutos sobre un recipiente. Verás que empieza a soltar líquido. Este paso es fundamental: el calabacín contiene mucha agua y, si pasa directamente a la masa, las tortitas pueden quedar blandas.
  3. Pasa el calabacín a un paño de cocina limpio y exprímelo con firmeza sobre el fregadero. Hazlo en dos tandas si resulta más cómodo. No hace falta dejarlo completamente seco, pero sí eliminar la mayor cantidad posible de agua libre. Después, desmenúzalo con los dedos para que no queden grandes bloques compactados.
  4. Pica las cebolletas muy finas y ralla el diente de ajo. Desmenuza el feta en trozos pequeños, sin reducirlo del todo a una crema. En un bol grande bate los dos huevos con pimienta negra y comino. Añade el calabacín escurrido, la cebolleta, el ajo, el perejil y el queso. Mezcla con una espátula hasta repartir bien todos los ingredientes.
  5. Incorpora la harina poco a poco y remueve hasta obtener una mezcla espesa que se pueda recoger con una cuchara sin escurrirse inmediatamente. La cantidad indicada suele funcionar si has escurrido bien la verdura. Si todavía hay mucho líquido, espera dos minutos y añade como máximo una cucharada extra de harina; no conviene excederse porque las tortitas perderían su textura tierna.
  6. Calienta una sartén antiadherente grande a fuego medio y reparte una pequeña cantidad de aceite por el fondo. Deposita porciones de unas dos cucharadas soperas de mezcla, dejando separación entre ellas. Aplástalas ligeramente con el dorso de la cuchara hasta alcanzar aproximadamente un centímetro de grosor. Es preferible hacer tres o cuatro tortitas por tanda y poder voltearlas con comodidad.
  7. Cocina cada tortita entre tres y cuatro minutos por el primer lado, hasta que se vea dorada y firme en los bordes. Dale la vuelta con una espátula ancha y cocina otros tres o cuatro minutos. Ajusta el fuego si se tuestan demasiado deprisa: deben quedar cocidas por dentro, sin masa de huevo cruda. Repite con el resto, añadiendo un poco de aceite cuando sea necesario.
  8. Deja las tortitas terminadas sobre una rejilla o un plato con papel absorbente durante un minuto. Para preparar el acompañamiento, mezcla el yogur con una cucharada de aceite y un poco de perejil picado. Sirve las tortitas calientes o templadas, con el yogur aparte para que cada comensal añada la cantidad que prefiera.

Trucos para que no se rompan ni queden aguadas

El escurrido es más importante que añadir harina de más. Una masa excesivamente húmeda se desparrama al tocar la sartén; una masa con demasiada harina queda pesada y pierde el sabor de las verduras. Si quieres profundizar en este paso, consulta nuestro truco para escurrir el calabacín rallado. También conviene picar la cebolleta fina, porque los trozos grandes dificultan que las tortitas mantengan una forma compacta.

No intentes voltearlas antes de tiempo. Cuando la primera cara ha formado una costra dorada, la tortita se separa mejor de la sartén. Si se pega, revisa la temperatura y utiliza una sartén en buen estado. Mantén el fuego medio: el objetivo es que el huevo se cocine completamente mientras la superficie toma color. El feta ya es salado, así que prueba una tortita antes de añadir sal extra a la mezcla.

Variaciones y formas de servirlas

Puedes sustituir el perejil por eneldo fresco o hierbabuena, ambos muy apropiados para el calabacín. Para una textura más crujiente, reemplaza 20 g de harina por pan rallado fino. Si prefieres un sabor más suave, utiliza mitad feta y mitad requesón bien escurrido, aunque la masa puede necesitar un pequeño ajuste de harina. También puedes hacer tortitas más pequeñas para servirlas como aperitivo.

Estas tortitas encajan con una ensalada de tomate, hojas verdes o una crema de verduras. Si te gustan los platos con calabacín y queso, prueba también nuestros calabacines rellenos de bulgur, tomate y feta al horno. Para una receta tradicional con el mismo ingrediente, tienes el zarangollo murciano de calabacín y huevo.

Conservación, alérgenos y seguridad alimentaria

Esta receta contiene huevo, leche y gluten de trigo. Comprueba siempre las etiquetas del queso, el yogur y la harina si hay alergias o intolerancias en casa. Mantén el feta y los huevos refrigerados hasta utilizarlos, lávate las manos antes de cocinar y evita que la masa con huevo crudo entre en contacto con alimentos ya preparados. Cocina las tortitas hasta que el interior esté completamente cuajado, sin zonas líquidas.

Si sobran tortitas, enfríalas sin dejarlas a temperatura ambiente durante más de dos horas y guárdalas en un recipiente cerrado en la nevera, preferiblemente a 4 °C o menos. Como criterio prudente, consúmelas en 24-48 horas y recaliéntalas completamente antes de servir. También se pueden congelar una vez frías, separadas por papel apto para alimentos, aunque la textura será algo menos crujiente al descongelar. No conserves masa cruda con huevo para cocinarla varios días después.

Fuentes consultadas

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