El bacalao a la vizcaína es uno de los grandes platos de la cocina vasca. Su protagonista es una salsa de color rojo profundo hecha con cebolla cocinada lentamente y pulpa de pimiento choricero. No hace falta añadir tomate: el dulzor de la cebolla y el sabor concentrado del pimiento crean por sí solos una salsa llena de carácter, perfecta para acompañar unos lomos de bacalao jugosos.
Aunque parece un plato de celebración, se prepara con pocos ingredientes. El secreto está en no tener prisa con la cebolla, triturar bien la salsa y terminar la cocción del pescado a fuego suave, sin dejar que se deshaga.
Raciones y tiempos
Raciones: 4 personas. Preparación: 20 minutos. Cocción: 50–60 minutos. Tiempo total: 1 hora y 10 minutos–1 hora y 20 minutos, más el remojo de los pimientos si son secos y el desalado del bacalao si procede. Dificultad: media. Utensilios: cazuela ancha con tapa, batidora o pasapurés y espátula.
Ingredientes para 4 personas
- 4 lomos de bacalao ya desalado, con piel y sin espinas, de 170–180 g cada uno (unos 700 g en total).
- 3 cebollas grandes, preferiblemente moradas (unos 550–600 g en total).
- 4 pimientos choriceros secos medianos o 60 g de pulpa de pimiento choricero en conserva.
- 2 dientes de ajo.
- 45 ml de aceite de oliva virgen extra (3 cucharadas).
- 150–250 ml de agua caliente o caldo de pescado suave, según la consistencia de la salsa.
- 1 rebanada pequeña de pan del día anterior (20–25 g), opcional si se necesita espesar.
- 1 hoja pequeña de laurel, opcional.
- Perejil fresco para terminar, opcional.
- Sal, solo si hace falta al final; el bacalao puede conservar parte de su sal.
Cómo hacer bacalao a la vizcaína paso a paso
1. Preparar los pimientos choriceros
Si utilizas pimientos secos, quítales el pedúnculo y las semillas. Ponlos en un cuenco con agua caliente durante unos 30–40 minutos, hasta que se ablanden. Ábrelos y raspa con una cucharilla la pulpa de la cara interior, desechando la piel. Si compras la pulpa ya preparada, comprueba los ingredientes y pasa directamente al siguiente paso.
2. Cortar la cebolla y el ajo
Pela las cebollas y córtalas en juliana fina. Pela y pica los dientes de ajo. No es necesario que el corte sea perfecto porque después trituraremos la salsa, pero las tiras finas ayudan a que la cebolla se ablande de manera uniforme.
3. Pochar la cebolla sin prisas
Calienta el aceite en una cazuela ancha a fuego medio-bajo. Añade las cebollas y una pizca mínima de sal, solo para facilitar que suelten agua. Cocínalas durante 30–40 minutos, removiendo de vez en cuando. Deben quedar muy blandas, transparentes y ligeramente doradas, pero no tostadas ni crujientes. Si se agarran, añade una o dos cucharadas de agua en lugar de subir el fuego.
4. Añadir el ajo y la pulpa de choricero
Incorpora el ajo picado y cocínalo 1–2 minutos sin que se queme. Añade la pulpa de pimiento choricero y remueve otros 2 minutos a fuego suave. La mezcla irá tomando un color rojizo intenso. Si usas laurel, incorpóralo ahora.
5. Cocinar y triturar la salsa
Vierte 150 ml de agua caliente o caldo de pescado suave y deja cocer unos 8–10 minutos. Retira el laurel. Tritura hasta obtener una salsa fina y uniforme, o pásala por un pasapurés si prefieres una textura tradicional. Si está demasiado espesa, añade parte del líquido restante poco a poco; si queda ligera, redúcela unos minutos a fuego bajo. Solo si es necesario, puedes incorporar un poco de pan para ligar, cocerlo y triturarlo con la salsa.
6. Incorporar los lomos de bacalao
Seca con papel de cocina los lomos de bacalao desalado. Colócalos en una cazuela amplia con la piel hacia abajo y cúbrelos con la salsa caliente. Cocina tapado parcialmente, a fuego suave y sin hervores fuertes, durante unos 7–10 minutos, según el grosor. En lugar de remover con cuchara, mueve la cazuela con suavidad para que los lomos no se rompan. Comprueba que el centro del pescado alcanza 63 °C con un termómetro alimentario, o que la carne está opaca y se separa fácilmente en lascas.
7. Reposar y servir
Apaga el fuego y deja reposar 3–5 minutos. Prueba la salsa y corrige la sal únicamente si es necesario. Sirve un lomo por persona con abundante salsa vizcaína y, si te gusta, un poco de perejil fresco picado. Acompaña con pan para aprovechar la salsa o con una guarnición sencilla de patata cocida.
Consejos para que quede perfecto
Elige un buen bacalao. Los lomos gruesos con piel soportan mejor la cocción y quedan más jugosos. Si partes de bacalao en salazón, desálalo siempre en la nevera durante el tiempo que indique el proveedor; como orientación, los lomos gruesos pueden necesitar 36–48 horas, cambiando el agua cada 8–12 horas. Comprueba el punto de sal antes de cocinar.
No sustituyas el pimiento choricero por pimiento rojo fresco. El choricero tiene un sabor concentrado muy característico. La pulpa en conserva ahorra tiempo y funciona bien si es de buena calidad.
Controla el dulzor de la cebolla. Debe cocinarse lentamente hasta ablandarse; no hace falta caramelizarla ni añadir azúcar. Una cebolla quemada aportaría amargor.
Evita que el pescado hierva a borbotones. El bacalao se abre en lascas con facilidad. Un hervor suave permite cocinarlo de forma uniforme sin resecarlo.
Variantes y acompañamientos
Hay versiones familiares de la salsa vizcaína que incorporan un poco de pan para espesarla, y otras que utilizan exclusivamente cebolla y pimiento choricero. En esta receta no añadimos tomate para mantener el sabor más reconocible de la salsa. Puedes usar cebolla blanca si no encuentras morada, aunque el resultado será algo diferente.
El plato combina muy bien con patatas cocidas, puré de patata suave o unas verduras al vapor. Si prefieres una salsa más rústica, pásala por un pasapurés en vez de utilizar batidora.
Conservación y seguridad alimentaria
El bacalao a la vizcaína está mejor recién hecho, pero puedes preparar la salsa con un día de antelación y guardarla tapada en la nevera. Así solo tendrás que calentarla y cocinar el pescado antes de servir. Si sobra el plato terminado, repártelo en recipientes poco profundos, enfríalo rápidamente y refrigéralo a 5 °C o menos antes de que transcurran dos horas. Consúmelo preferiblemente en 1–2 días.
Para recalentarlo, calienta de forma uniforme hasta alcanzar 74 °C en el centro, procurando no remover bruscamente. Descongela siempre el pescado en el frigorífico y evita la contaminación cruzada. La AESAN indica que el bacalao tradicionalmente salado y desecado no requiere congelación preventiva por anisakis, pero el pescado debe cocinarse adecuadamente. Si utilizas bacalao fresco, sigue las recomendaciones de seguridad correspondientes.
Alérgenos
Esta receta contiene pescado. Si utilizas pan para espesar la salsa, también contendrá gluten, salvo que elijas una alternativa certificada sin gluten. Comprueba el etiquetado de la pulpa de choricero y del caldo envasado por posibles ingredientes o alérgenos adicionales.
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Si te apetece seguir cocinando pescado, prueba nuestro bacalao confitado con pilpil suave o el potaje de garbanzos con bacalao y espinacas. Son preparaciones distintas que aprovechan de otra manera el sabor del bacalao.
Fuentes de consulta
Para contrastar la técnica de la salsa y el tratamiento del pescado se han consultado Hogarmania (Karlos Arguiñano) y Canal Cocina. Las recomendaciones de seguridad se han contrastado con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición y FoodSafety.gov. Consulta realizada el 26 de octubre de 2026.


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