La temporada de mandarinas invita a preparar un dulce casero con el aroma de la fruta fresca. Este bizcocho de mandarina y aceite de oliva combina ralladura y zumo para conseguir una miga tierna, húmeda y perfumada, sin necesidad de aromas artificiales. Es perfecto para desayunos, meriendas y sobremesas, y se prepara con ingredientes fáciles de encontrar en cualquier supermercado español.
El aceite de oliva de sabor suave mantiene la textura agradable incluso cuando el bizcocho se enfría. La clave consiste en batir bien los huevos con el azúcar, incorporar el aceite poco a poco y mezclar la harina lo justo. No necesitas un robot de cocina: unas varillas, un cuenco amplio y un molde son suficientes.
Tiempo, raciones y dificultad
- Preparación: 15 minutos, incluida la preparación de la fruta.
- Horneado: 40–50 minutos, según el molde.
- Enfriado: unos 20 minutos antes de cortar.
- Tiempo total: 75–85 minutos.
- Raciones: 10; dificultad: fácil.
- Molde: redondo de 22 cm o uno alargado de capacidad similar.
Ingredientes para 10 porciones
- 3 huevos medianos (M).
- 250 g de harina de trigo de repostería, sin levadura incorporada.
- 135 g de azúcar blanco.
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra de sabor suave.
- 100 ml de zumo de mandarina recién exprimido (3–4 piezas aproximadamente).
- Ralladura fina de 2 mandarinas bien lavadas, sin la parte blanca.
- 125 g de yogur natural sin azúcar.
- 12 g de levadura química o impulsor de repostería.
- 1 g de sal.
- Aceite y harina para engrasar el molde, o papel de horno.
- Opcional: una cucharadita de azúcar glas para decorar.
Mide el zumo después de exprimirlo: las mandarinas no contienen siempre la misma cantidad de líquido. Si tienen semillas, cuélalo. Conviene que el yogur y los huevos no estén muy fríos, pero sácalos de la nevera solo el tiempo necesario para preparar la receta.
Cómo hacer bizcocho de mandarina paso a paso
- Precalienta el horno. Ponlo a 175 °C, calor arriba y abajo, sin ventilador. Coloca la rejilla en el centro. Engrasa un molde redondo de 22 cm y forra su base con papel de horno para facilitar el desmoldado. Un molde muy alto necesitará algo más de tiempo.
- Prepara las mandarinas. Lava y seca la fruta. Ralla únicamente la parte naranja de la piel de dos mandarinas; la parte blanca amarga. Exprime las necesarias hasta obtener exactamente 100 ml de zumo. Reserva el zumo y la ralladura en recipientes separados.
- Bate los huevos con el azúcar. En un cuenco grande, bate los tres huevos y los 135 g de azúcar durante 3–4 minutos, hasta que la mezcla se vea pálida, espumosa y haya aumentado de volumen. Este aire inicial favorece una miga ligera.
- Añade el aceite lentamente. Incorpora los 100 ml en un hilo fino mientras bates a velocidad baja. Continúa hasta conseguir una mezcla homogénea, sin vetas de grasa. Utilizar un aceite demasiado intenso puede ocultar el aroma delicado de la mandarina.
- Incorpora los líquidos y la ralladura. Agrega el yogur, los 100 ml de zumo y la piel rallada. Mezcla suavemente hasta integrarlos. Es normal que la masa resulte bastante fluida; no añadas harina extra por ese motivo.
- Integra los secos. Mezcla los 250 g de harina con los 12 g de levadura química y la sal. Tamízalos sobre el cuenco en dos tandas y remueve con una espátula hasta que desaparezca la harina visible. No batas en exceso: desarrollar demasiado gluten puede endurecer el bizcocho.
- Vierte en el molde. Reparte la masa y alisa la superficie. Procura que no supere los dos tercios o tres cuartos de la altura del recipiente, pues aumentará de volumen durante la cocción. Da un golpecito suave al molde para liberar burbujas grandes.
- Hornea y comprueba el centro. Introduce el molde durante 40–50 minutos. No abras el horno durante los primeros 30 minutos. Pincha el centro con una brocheta al final: debe salir sin masa cruda, aunque puede llevar algunas migas húmedas. Si se dora demasiado, cúbrelo flojamente con papel de aluminio.
- Enfría y sirve. Deja el bizcocho 10 minutos en el molde sobre una rejilla. Desmolda con cuidado y espera otros 10–20 minutos antes de cortarlo. Puedes servirlo tal cual o espolvorear un poco de azúcar glas cuando esté completamente frío.
Trucos para una miga esponjosa
Pesar la harina evita los errores de las medidas por vasos. Comprueba que la levadura química esté dentro de su fecha y no abras el horno antes de tiempo. Si el bizcocho presenta una pequeña grieta superior, suele ser una expansión normal; lo importante es que el centro esté cocido. La ralladura recién obtenida aporta más aroma que la preparada con antelación.
Si usas un molde alargado, vigila la cocción porque la altura de la masa cambia. Los hornos domésticos no calientan exactamente igual: empieza a comprobar a los 40 minutos, sin fiarte únicamente del reloj. Dejarlo enfriar sobre rejilla ayuda a que el vapor salga y la base no se humedezca.
Variantes y acompañamientos
Puedes incorporar 40 g de pepitas de chocolate negro, ligeramente enharinadas, para conseguir un contraste con el cítrico. Otra opción es añadir un glaseado preparado con 50 g de azúcar glas y unas cucharaditas de zumo de mandarina, mezcladas hasta obtener una crema fluida. Extiéndelo solo sobre el bizcocho frío.
Si te gustan los dulces caseros, también puedes probar nuestra coca de llanda valenciana, las magdalenas de limón con copete o el bizcocho de calabacín y chocolate. Son tres alternativas publicadas en Sabores con Alma para variar la merienda.
Conservación y congelación
Una vez frío, conserva el bizcocho en un recipiente hermético, en un lugar fresco y seco, durante 2–3 días. Si la cocina está muy caliente o has añadido una cobertura perecedera, guárdalo en el frigorífico. Para congelarlo, divide en porciones, envuélvelas individualmente y consúmelas preferentemente en un mes para mantener su calidad. Descongela en el frigorífico.
Nunca cierres un bizcocho caliente en una caja: la condensación humedece la superficie. Si aparecen manchas de moho, olores anormales o señales de deterioro, deséchalo entero. Retirar solo la parte visible del moho no hace seguro el resto.
Alérgenos y seguridad alimentaria
La receta contiene gluten, huevo y leche. Comprueba las etiquetas de la levadura y de cualquier decoración cuando cocines para personas con alergias. No es apta para celíacos ni para personas alérgicas a esos ingredientes sin una adaptación específica y medidas contra la contaminación cruzada.
Utiliza huevos con cáscara intacta y dentro de fecha; lávate las manos y limpia los utensilios tras manipularlos. No pruebes la masa cruda, porque tanto el huevo como la harina sin cocinar pueden contener microorganismos. Lava bien las mandarinas antes de rallar su piel y hornea hasta que no quede masa líquida en el centro. Mantén los ingredientes refrigerados cuando corresponda.
Fuentes fiables consultadas
Se han contrastado proporciones, técnica y horneado con Hogarmania (bizcocho de mandarina), King Arthur Baking (bizcocho de aceite de oliva) y Directo al Paladar (bizcocho de mandarina). Para la manipulación de huevos se ha consultado la AESAN. Las cantidades y la redacción de esta versión son originales.


Deja una respuesta