La coca de vidre, también llamada coca de cristal, es uno de los dulces tradicionales más reconocibles de Cataluña. Una masa de pan estirada muy fina, aceite de oliva, azúcar y piñones se transforman en una lámina dorada, ligera y quebradiza. El nombre hace referencia a su superficie brillante, que cruje al romperla. En su versión clásica se perfuma con licor de anís justo al salir del horno.
Esta receta está adaptada a una cocina doméstica: no necesitas amasadora ni utensilios especiales. Lo importante es respetar el levado, extender la masa con paciencia y controlar el dorado del azúcar. Es perfecta para merendar o acompañar el café. También explicamos cómo preparar una versión sin alcohol, manteniendo el carácter crujiente de la coca.
Tiempo, raciones y dificultad
- Raciones: 4 cocas medianas, para 4–8 personas si se comparten.
- Dificultad: fácil.
- Preparación y amasado: 20 minutos.
- Leudado: 60 minutos aproximadamente.
- Formado y cobertura: 15 minutos.
- Horno: 12–15 minutos por tanda.
- Enfriado: 10 minutos.
- Total: aproximadamente 1 hora y 50 minutos a 2 horas y 15 minutos, según el número de tandas.
Ingredientes para cuatro cocas
- 250 g de harina de trigo panificable o de fuerza media.
- 50 ml de agua templada.
- 75 ml de leche.
- 10 g de levadura fresca de panadería (o 3–3,5 g de levadura seca).
- 15 ml de aceite de oliva suave para la masa.
- 5 g de azúcar para la masa.
- 3 g de sal fina.
- 35 ml de aceite de oliva para pincelar.
- 55 g de azúcar blanco para la superficie.
- 40 g de piñones crudos.
- 30 ml de licor de anís dulce, opcional.
Necesitarás una bandeja de horno, papel apto para hornear y un rodillo. Utiliza levadura de panadería, no impulsor químico de bizcochos. Pesa los ingredientes antes de comenzar y separa el aceite y el azúcar de la cobertura de los que van dentro de la masa.
Preparación paso a paso
- Disuelve la levadura. Mezcla la levadura fresca con los 50 ml de agua templada. Remueve hasta que no queden grumos. Si utilizas levadura seca, sigue las indicaciones del envase. El agua no debe estar caliente: una temperatura excesiva perjudica la fermentación.
- Mezcla los ingredientes. Coloca la harina, la sal y los 5 g de azúcar en un cuenco. Incorpora la leche, el agua con levadura y los 15 ml de aceite. Remueve primero con cuchara y luego con las manos hasta obtener una masa sin harina suelta.
- Amasa con paciencia. Trabaja sobre una encimera ligeramente enharinada durante 6–8 minutos, plegando y empujando. La masa debe quedar lisa, flexible y algo tierna. No añadas harina de más para evitar que se vuelva rígida y difícil de estirar.
- Deja levar. Forma una bola, colócala en un cuenco aceitado y cúbrela con un paño limpio. Espera aproximadamente una hora, hasta que aumente claramente de volumen. Si hace frío, puede necesitar algo más. El aspecto de la masa es una guía más fiable que el reloj.
- Prepara los piñones. Cúbrelos con agua durante 15–20 minutos, escúrrelos y sécalos ligeramente. La humedad superficial ayuda a que no se quemen enseguida. Precalienta el horno a 220 °C, calor arriba y abajo, sin ventilador. Forra las bandejas con papel apto para esa temperatura.
- Divide y estira. Presiona suavemente la masa para expulsar parte del gas y divídela en cuatro. Extiende cada porción en un óvalo largo y muy fino, de grosor uniforme. Si la masa se retrae, déjala descansar cinco minutos y vuelve a pasar el rodillo.
- Reparte la cobertura. Traslada las cocas a la bandeja. Pincela la superficie con los 35 ml de aceite repartidos entre las cuatro piezas. Distribuye los piñones y los 55 g de azúcar. Procura que la capa sea uniforme para que caramelice sin formar zonas quemadas.
- Hornea y vigila. Hornea 12–15 minutos aproximadamente, hasta que los bordes estén dorados y el azúcar se haya fundido. Comprueba el color desde el minuto diez. Si las cuatro cocas no caben holgadas, hornea en dos tandas: el amontonamiento dificulta que queden secas y crujientes.
- Termina y enfría. Retira la bandeja con guantes y coloca las cocas sobre una rejilla. Si deseas la versión tradicional con licor, reparte un poco de anís sobre ellas aún calientes, lejos de llamas. Deja enfriar diez minutos: la cobertura se endurecerá y adquirirá su crujido característico.
Trucos para conseguir el crujiente perfecto
El secreto es estirar la masa casi como una hoja. Una coca gruesa queda esponjosa, más parecida a un pan dulce. Si te cuesta trasladarla sin romperla, puedes estirarla directamente sobre el papel de horno. Evita que los bordes queden mucho más finos que el centro, porque se quemarían antes.
El horno debe estar bien precalentado. La temperatura alta favorece que la base se seque y el azúcar se funda con rapidez, pero cada horno tiene su ritmo. Vigila los últimos minutos y retira las cocas cuando estén doradas, no marrones. Un exceso de azúcar concentrado en un punto también puede amargar al quemarse.
No empapes la coca con licor: unas gotas bastan para aromatizarla. El anís se incorpora después del horneado y puede conservar alcohol. No se debe asumir que desaparece por aplicarlo sobre una superficie caliente. Para personas que evitan el alcohol, omite este ingrediente.
Variantes y acompañamientos
Puedes sustituir los piñones por almendras laminadas y obtener una variante igualmente crujiente. Para una versión sin alcohol, deja el azúcar como protagonista o añade unas gotas de aroma alimentario de anís expresamente etiquetado sin alcohol. No es necesario modificar la masa.
Si te interesan otros dulces tradicionales, visita nuestra coca de llanda valenciana, de textura esponjosa, o los panellets de piñones, típicos de la Castanyada. También puedes preparar sobaos pasiegos caseros para un desayuno más tierno.
Conservación
La coca de vidre está mejor recién hecha y completamente fría. Guarda las sobras en una caja hermética, en un lugar fresco y seco, durante uno o dos días. Si la encierras caliente, el vapor reblandecerá la capa de azúcar. En climas húmedos perderá el crujiente con más rapidez.
Para recuperar parte de la textura, caliéntala unos tres o cuatro minutos a 150–160 °C y déjala enfriar sobre una rejilla. Vigila el azúcar para que no se oscurezca. No suele compensar congelarla ya terminada: es preferible hacer una tanda pequeña y consumirla fresca.
Alérgenos y seguridad alimentaria
La receta contiene trigo (gluten) y leche. Los piñones pueden provocar alergias en personas sensibles; si utilizas almendras, incorporas un fruto de cáscara alergénico. Consulta las etiquetas y evita la contaminación cruzada cuando cocines para personas con alergias alimentarias.
No pruebes la masa cruda: la harina debe cocinarse antes de consumirse. Lava tus manos y utensilios tras manipularla, conserva la leche refrigerada hasta utilizarla y hornea completamente las cocas. El azúcar fundido y la bandeja caliente pueden provocar quemaduras. El licor añadido al final puede contener alcohol residual; omítelo para niños, embarazadas o cualquier persona que deba evitarlo.
Fuentes consultadas
- Bon Viveur: coca de vidre, para proporciones, fermentación, piñones y horneado.
- Directo al Paladar: coca de vidre con almendras, para contrastar tiempos y variantes.
- AESAN: higiene de los alimentos, para recomendaciones generales de manipulación y conservación.


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