El membrillo fresco no tiene por qué terminar convertido en dulce. Su pulpa firme y su acidez natural funcionan especialmente bien en un guiso salado: durante la cocción se ablanda, perfuma el caldo y equilibra la grasa del pollo. En esta receta lo combinamos con aceitunas verdes, cebolla y tomillo para conseguir una salsa con carácter mediterráneo, sin recurrir al azúcar añadido. Es una propuesta distinta para aprovechar la temporada del membrillo, habitual en los mercados españoles durante el otoño.
La clave consiste en dorar primero el pollo, pochar con paciencia las hortalizas y añadir el membrillo en trozos suficientemente grandes para que no desaparezca. Las aceitunas se incorporan al final, cuando la salsa ya está ligada, de modo que aporten su sabor sin dominar todo el plato. El resultado es un guiso para comer con cuchara y pan, aunque también combina con arroz blanco o patata cocida.
Tiempo, raciones y dificultad
- Raciones: 4 personas.
- Preparación y corte: 20 minutos.
- Dorado y sofrito: 20 minutos.
- Cocción suave: 35–40 minutos.
- Reposo final: 5 minutos.
- Tiempo total aproximado: 80–85 minutos.
- Dificultad: fácil, con atención al punto de cocción del pollo.
Ingredientes exactos
- 800 g de contramuslos de pollo deshuesados, sin piel, en 8 piezas grandes.
- 2 membrillos frescos medianos (unos 450 g en total antes de retirar corazón).
- 1 cebolla grande (180 g).
- 2 dientes de ajo.
- 100 g de aceitunas verdes sin hueso, escurridas.
- 250 ml de caldo de pollo bajo en sal.
- 120 g de tomate triturado natural.
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra.
- 1 cucharadita de tomillo seco, o 3 ramitas de tomillo fresco.
- 1 hoja de laurel.
- 1 cucharadita rasa de pimentón dulce.
- 1 cucharada de vinagre de Jerez (15 ml).
- 1/3 de cucharadita de sal, ajustable según el caldo y las aceitunas.
- Pimienta negra recién molida al gusto.
- Perejil fresco picado para terminar, opcional.
Preparación paso a paso
1. Prepara la zona de trabajo
Lava los membrillos bajo el grifo, frotando su superficie para retirar la pelusilla. Pela la cebolla y los ajos. Dispón una tabla para las hortalizas y otra distinta para el pollo crudo. Ten a mano una cazuela amplia con tapa y un termómetro de cocina. No laves el pollo: las salpicaduras pueden dispersar microorganismos por el fregadero y la encimera.
2. Corta el membrillo
Parte los membrillos en cuartos con un cuchillo robusto, retira el corazón duro y las semillas, y corta cada cuarto en dos o tres gajos. Puedes conservar la piel si está sana y bien limpia: ayuda a mantener la forma. Si prefieres una salsa más fina, pélalos. Reserva los gajos mientras preparas el sofrito; no importa que se oscurezcan ligeramente porque después se guisarán.
3. Dora el pollo por tandas
Seca la superficie del pollo con papel de cocina, salpimenta ligeramente y calienta el aceite en la cazuela a fuego medio-alto. Marca las piezas durante unos tres minutos por cada lado, sin amontonarlas. No es necesario que se cocinen por completo en esta fase; buscamos una superficie dorada que aporte sabor al fondo de la cazuela. Retíralas a un plato limpio y reserva.
4. Pocha la cebolla y el ajo
Baja el fuego a medio y añade la cebolla cortada en juliana. Cocina de ocho a diez minutos, removiendo para desprender los jugos tostados del fondo. Cuando esté tierna, incorpora los ajos picados y cocina un minuto más. Si el fondo amenaza con quemarse, añade dos cucharadas de agua y raspa suavemente con una espátula de madera.
5. Construye la base de la salsa
Agrega el tomate triturado y deja que pierda parte de su agua durante cuatro minutos. Aparta la cazuela unos segundos del fuego, añade el pimentón y remueve para que no se queme. Incorpora el tomillo, el laurel y el vinagre de Jerez. Vierte el caldo poco a poco y mezcla hasta integrar el sofrito; prueba únicamente la salsa antes de que vuelva a entrar el pollo crudo.
6. Incorpora pollo y membrillo
Devuelve el pollo y sus jugos a la cazuela. Distribuye los gajos de membrillo entre las piezas, procurando que queden parcialmente sumergidos. Cuando el líquido empiece a hervir suavemente, baja el fuego y tapa dejando una pequeña rendija. No hace falta cubrir completamente los ingredientes: el vapor terminará de cocinarlos y la salsa quedará más concentrada.
7. Cocina despacio y comprueba el punto
Mantén un hervor muy suave durante 30–35 minutos, dando la vuelta al pollo a mitad de cocción. Si el membrillo se ablanda antes, retira los gajos con cuidado y vuelve a añadirlos al final. El pollo debe alcanzar al menos 74 °C en su parte más gruesa, medidos con termómetro de sonda, sin tocar la cazuela. El tiempo es orientativo y no sustituye la comprobación de temperatura.
8. Añade las aceitunas y ajusta la salsa
Incorpora las aceitunas escurridas durante los últimos cinco minutos. Si son muy saladas, enjuágalas brevemente antes. Retira la tapa para reducir la salsa si está demasiado líquida; si se ha espesado en exceso, añade un pequeño chorrito de agua caliente. Prueba y ajusta la sal al final, porque el caldo y las aceitunas pueden aportar suficiente sazón.
9. Deja reposar y sirve
Apaga el fuego, retira el laurel y deja reposar cinco minutos con la cazuela tapada. Sirve dos piezas de pollo por persona con varios gajos de membrillo y una cucharada generosa de salsa. Termina con perejil picado, si te apetece. Para una comida completa, acompaña con arroz hervido, cuscús o patatas al vapor y una ensalada verde sencilla.
Trucos para que salga bien
Elige membrillos firmes y aromáticos, sin zonas blandas. A diferencia del dulce de membrillo, aquí utilizamos fruta fresca: no son intercambiables en la misma cantidad, porque el dulce incorpora mucho azúcar y modificaría por completo el equilibrio de la salsa. Corta la fruta en gajos grandes para que mantenga textura y evita remover enérgicamente cuando empiece a ablandarse.
Los contramuslos son más jugosos que la pechuga en una cocción prolongada. Si utilizas pechuga, reduce el tiempo y comprueba su temperatura interna para evitar que se seque. El tomillo fresco aporta un perfume más delicado; el seco es más concentrado, por eso basta una cucharadita. Para una salsa más densa sin harina, aplasta un solo gajo de membrillo cocido y mézclalo con el líquido.
Variantes y acompañamientos
Puedes sustituir las aceitunas verdes por negras, teniendo en cuenta que cambiará la intensidad del sabor. Para una versión con frutos secos, añade 30 g de almendras tostadas al servir, nunca al principio: conservarán mejor su textura. Si buscas un matiz especiado, incorpora una pizca de canela junto al tomillo. También funciona con conejo troceado, pero necesitará tiempos y controles de cocción adaptados.
Si no tienes caldo casero, utiliza uno comercial bajo en sal o agua con una hoja extra de laurel. No añadas miel ni azúcar de entrada: la cebolla pochada y el membrillo cocido equilibran la acidez. Un arroz blanco sencillo recoge bien la salsa; también puedes servirlo con puré de patata, como en otras recetas de guisos de la web.
Conservación y seguridad alimentaria
Guarda las sobras en recipientes limpios y poco profundos, en el frigorífico a 1–4 °C, antes de que transcurran dos horas desde la cocción. Consúmelas en un máximo de dos días o congélalas en porciones. Para recalentar, lleva la parte central del alimento al menos a 70 °C y evita guardar de nuevo lo ya recalentado. Descongela en el frigorífico, nunca sobre la encimera.
Mantén separados el pollo crudo y los alimentos listos para consumir, lávate las manos y limpia los utensilios después de manipular carne. No te fíes solo del color de los jugos para decidir si el pollo está hecho: un termómetro es la forma más fiable de comprobarlo. La fruta debe lavarse bien antes de cortarla, incluso si finalmente vas a retirar la piel.
Alérgenos
La receta básica no incorpora gluten, huevo, leche ni frutos secos como ingredientes directos, pero revisa las etiquetas del caldo, las aceitunas y el pimentón por posibles trazas o aditivos. La variante con almendras contiene frutos de cáscara. Si preparas la guarnición de cuscús, recuerda que contiene trigo y, por tanto, gluten.
Otras ideas para tu menú
Si te gustan los platos que se cocinan lentamente, puedes probar nuestro pollo alla cacciatora con aceitunas y romero. Para acompañar este guiso con una preparación diferente, descubre el tahdig de arroz con azafrán. Y si te sobra membrillo fresco, puedes convertirlo en una guarnición de coliflor asada con romesco para otra comida.
Fuentes consultadas
- Directo al Paladar, «Pollo guisado con membrillo y pasas al Pedro Ximénez»: https://www.directoalpaladar.com/recetas-con-magimix-cook-expert/pollo-guisado-membrillo-pasas-al-pedro-ximenez-receta-magimix-cook-expert-tambien-elaboracion-tradicional
- El Comidista, «Pollo encebollado con aceitunas»: https://elpais.com/gastronomia/el-comidista/2011/12/13/articulo/1323756000_132375.html
- Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, conservación de sobras: https://acsa.gencat.cat/es/detall/article/restes-menjar
- Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, tratamiento térmico: https://acsa.gencat.cat/es/Publicacions/guies-i-documents-de-bones-practiques/documents-de-bones-practiques/el-tractament-termic-es-fonamental-per-garantir-la-seguretat-dels-aliments/


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