Una receta marinera clásica, llena de sabor y perfecta para compartir. Los mejillones se abren al vapor y terminan en una salsa casera de tomate, ajo, cebolla, vino blanco y perejil. ¡Prepara pan para mojar!

Raciones: 4 · Preparación: 15 minutos · Cocción: 20 minutos · Tiempo total: 35 minutos · Dificultad: fácil.
Ingredientes
- 1 kg de mejillones frescos
- 1 cebolla mediana, picada fina
- 2 dientes de ajo, picados
- 300 g de tomate triturado natural
- 100 ml de vino blanco
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de pimentón dulce (opcional)
- Perejil fresco picado
- Pimienta negra al gusto y sal, solo si hace falta
Cómo hacer mejillones a la marinera
- Limpia los mejillones. Desecha los que tengan la concha rota. Retira las barbas y limpia las conchas bajo el grifo. Si alguno está abierto, dale un golpecito: si no se cierra, deséchalo.
- Ábrelos al vapor. Pon los mejillones en una olla grande con el laurel y un chorrito de agua. Tapa, cocina a fuego medio-alto unos 3–5 minutos y retíralos en cuanto se abran. Desecha los que permanezcan cerrados. Cuela el líquido que han soltado con un colador fino y resérvalo.
- Prepara el sofrito. Calienta el aceite en una sartén amplia y pocha la cebolla 6–8 minutos a fuego medio. Añade el ajo y cocina un minuto más, sin que se queme.
- Da sabor a la salsa. Incorpora el pimentón, si lo utilizas, remueve unos segundos y añade el vino blanco. Deja hervir 2 minutos para que reduzca.
- Agrega el tomate. Añade el tomate triturado y cocina 8–10 minutos. Incorpora poco a poco entre 100 y 150 ml del caldo colado de los mejillones, hasta obtener una salsa sabrosa y ligeramente ligada. Prueba antes de añadir sal.
- Termina el plato. Introduce los mejillones abiertos en la salsa y remueve con suavidad durante 1–2 minutos para que se impregnen sin resecarse.
- Sirve al momento. Espolvorea perejil fresco y un poco de pimienta negra. Acompaña con pan crujiente.
Consejos para que salgan perfectos
- No cocines los mejillones más de lo necesario: así quedan tiernos y jugosos.
- El caldo de los mejillones aporta mucho sabor; cuélalo bien para evitar restos de arena.
- Si la salsa queda demasiado líquida, redúcela unos minutos antes de incorporar los mejillones.
- Utiliza mejillones frescos bien refrigerados y cocínalos cuanto antes.


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