La porrusalda vasca con bacalao es una receta de cuchara sencilla, aromática y muy apropiada para el otoño y el invierno. Los puerros aportan dulzor, la patata da cuerpo al caldo y el bacalao añade un sabor marinero sin necesidad de una salsa pesada. En euskera, porru significa puerro y salda, caldo: el nombre resume la esencia de este plato tradicional del norte de España.
Esta versión incorpora zanahoria y bacalao ya desalado, una variante doméstica de la porrusalda clásica de verduras. El secreto está en pochar sin dorar, chascar las patatas para liberar un poco de almidón y añadir el pescado al final, cuando las hortalizas ya están tiernas. Así el caldo queda ligado, pero conserva trozos reconocibles y una textura agradable.
Tiempo, raciones y dificultad
- Raciones: 4 personas como plato principal ligero o primer plato abundante.
- Dificultad: fácil; conviene vigilar el punto del pescado y la sal.
- Preparación: 20 minutos para lavar, pelar y cortar.
- Sofrito suave: 10 minutos.
- Cocción de las hortalizas: 25 minutos aproximadamente.
- Cocción del bacalao: 5 minutos, ajustando según el grosor.
- Reposo: 5 minutos. Tiempo total: unos 65 minutos, utilizando bacalao previamente desalado y caldo preparado.
Ingredientes exactos para 4 personas
- 4 puerros medianos, unos 650 g una vez limpios.
- 450 g de patatas para guisar, aproximadamente 3 unidades medianas.
- 2 zanahorias medianas, unos 180 g.
- 1 cebolla mediana, unos 150 g.
- 400 g de bacalao desalado sin espinas, en cuatro trozos o dados grandes.
- 2 dientes de ajo, unos 8 g.
- 35 ml de aceite de oliva virgen extra.
- 1,1 litros de caldo de verduras bajo en sal o agua.
- 1 hoja de laurel y 10 g de perejil fresco.
- Pimienta negra al gusto y sal solo si resulta necesaria al final.
Si compras bacalao en salazón, sigue las indicaciones de desalado del fabricante y mantenlo siempre refrigerado durante el proceso; ese tiempo adicional no está incluido en la receta. Para simplificar y controlar mejor el resultado, elige bacalao desalado refrigerado y comprueba su fecha de consumo. Si usas caldo comercial, procura que tenga poca sal: el pescado puede aportar suficiente sazón por sí mismo.
Cómo hacer porrusalda vasca con bacalao paso a paso
- Lava bien los puerros. Retira la raíz, la capa exterior más dura y las puntas verdes estropeadas. Abre longitudinalmente la parte superior y enjuaga entre las hojas para eliminar tierra. Corta la parte blanca y el verde tierno en rodajas de 1,5 cm. Reserva el verde sano restante para un caldo futuro.
- Prepara las demás verduras. Pela la cebolla y córtala fina; pela y lamina los ajos. Lava y pela las zanahorias, y córtalas en rodajas de medio centímetro. Pela las patatas, lávalas y córtalas en trozos de unos 3 cm, rompiendo el último tramo de cada corte con el cuchillo: es lo que se conoce como chascarlas.
- Pocha sin tostar. Calienta el aceite en una cazuela amplia a fuego medio-bajo. Incorpora la cebolla, los puerros y la zanahoria. Remueve durante 8 minutos, sin dejar que se doren. Añade el ajo y cocina otros 2 minutos. Si el fondo se seca, incorpora dos cucharadas de agua en lugar de aumentar el aceite.
- Añade las patatas. Incorpóralas a la cazuela y remueve durante un minuto para impregnarlas del sofrito. Agrega la hoja de laurel y una pizca de pimienta. Evita salar todavía: el punto final depende de la sal residual del bacalao.
- Vierte el líquido caliente. Añade los 1,1 litros de caldo o agua, hasta cubrir las verduras holgadamente. Lleva a un hervor suave y baja el fuego. Tapa parcialmente la cazuela y cuece unos 20-25 minutos, hasta que las patatas se puedan atravesar con facilidad.
- Comprueba la textura. Mueve la cazuela con suavidad. Para espesar el caldo sin harina, aplasta dos o tres trozos de patata contra el lateral y mézclalos de nuevo. Si lo prefieres más caldoso, añade entre 50 y 100 ml de agua caliente; si está demasiado líquido, deja reducir unos minutos destapado.
- Prepara el bacalao. Mientras termina la cocción, seca los trozos con papel de cocina, retira las espinas que detectes con unas pinzas limpias y comprueba que no queda piel o escama suelta. Mantén el pescado refrigerado hasta el momento de incorporarlo. No utilices la tabla de pescado crudo para las verduras ya cocinadas.
- Cocina el pescado al final. Introduce el bacalao en el caldo con un hervor muy suave. Cocina unos 4-6 minutos según el grosor, sin remover enérgicamente, hasta que esté completamente cocinado y se separe en lascas. Para máxima seguridad, verifica con termómetro que el centro alcance al menos 70 °C durante 2 minutos; el tiempo indicado es orientativo.
- Rectifica y deja reposar. Retira el laurel, prueba el caldo y añade sal solo si hace falta. Apaga el fuego, incorpora el perejil picado y deja reposar cinco minutos tapado. Sirve en platos hondos, repartiendo las verduras, el caldo y las porciones de bacalao para que cada comensal disfrute de todas las texturas.
Trucos para conseguir un caldo sabroso y equilibrado
El puerro debe quedar dulce, no tostado. Por eso interesa un sofrito pausado y con poca temperatura: un dorado intenso cambiaría el carácter suave de la porrusalda. La patata chascada suelta almidón durante la cocción y liga el líquido sin añadir nata ni espesantes. Si quieres una sopa más rústica, deja las verduras enteras; si buscas un resultado algo más cremoso, aplasta una pequeña parte al final.
El bacalao es delicado y se deshace si hierve con fuerza o se manipula demasiado. Utiliza trozos de tamaño parecido y añade el pescado cuando la patata esté lista. Si empleas lomos especialmente gruesos, prolonga ligeramente la cocción y comprueba la temperatura en el centro. Un caldo de verduras bajo en sal resulta más flexible que un fumet muy concentrado; así no tapa el sabor del puerro.
Variantes que funcionan
La porrusalda vegetariana se prepara omitiendo el bacalao y utilizando caldo de verduras; puedes añadir 200 g de alubias blancas ya cocidas al final para convertirla en un plato más completo. Otra variante incorpora 200 g de calabaza en dados durante los últimos 15 minutos de cocción, aportando un dulzor suave y un tono anaranjado. Para una versión con merluza, sustituye el bacalao por 400 g de filetes sin espinas y ajusta su cocción al grosor.
Si te gustan las preparaciones con puerros, también puedes probar nuestra crema de puerros y patatas sin nata. Para seguir explorando los guisos de cuchara, tienes el caldo gallego tradicional. Y, si prefieres otra forma de cocinar este pescado, consulta el bacalao a la vizcaína.
Conservación, alérgenos y seguridad alimentaria
Esta receta contiene pescado, alérgeno de declaración obligatoria. Comprueba además los ingredientes del caldo envasado, especialmente si cocinas para alguien con alergias o intolerancias. La versión descrita no lleva gluten, huevo ni leche por sus ingredientes básicos, pero puede haber trazas en productos comerciales o por contaminación cruzada. Usa utensilios y superficies limpios, y mantén el bacalao refrigerado antes de cocinar.
La porrusalda está mejor recién hecha. Si sobra, reparte en recipientes limpios, tapados y poco profundos y refrigera cuanto antes, siempre antes de que transcurran dos horas desde el final de la cocción. Mantén el frigorífico entre 1 y 4 °C y consume preferiblemente en un máximo de 48 horas, siguiendo el criterio prudente de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria para sobras. Recalienta solo la ración que vayas a tomar hasta que alcance al menos 70 °C en el centro y no vuelvas a guardar lo recalentado.
Puedes congelar pequeñas porciones una vez enfriadas rápidamente, aunque la patata puede perder textura al descongelarse. Descongela dentro del frigorífico y calienta completamente antes de servir. Nunca dejes el guiso toda la noche sobre los fogones: el aspecto y el olor no bastan para saber si es seguro.
Fuentes consultadas
- Cocina Abierta: porrusalda de merluza de Karlos Arguiñano, como referencia de proporciones, cocción de verduras y variantes con pescado.
- Cocina Abierta: porrusalda tradicional, para el tratamiento del puerro, la patata y el caldo.
- Directo al Paladar: porrusalda vasca, para las variantes de verduras y consistencia.
- AESAN: recomendaciones para prevenir intoxicaciones alimentarias, para cocción, higiene y refrigeración.
- Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria: aprovechamiento seguro de las sobras, para plazos de refrigeración y recalentamiento.


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